Esta semana se reúnen representantes de 100 países en Los Cabos, México, para definir los siguientes pasos en la campaña global contra los paraísos fiscales orquestada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). La agenda incluye propuestas concretas para una nueva estructura de gobernanza en el marco del Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información que lucha contra la evasión fiscal y el lavado de dinero.
El estándar internacional en estas materias fue desarrollado inicialmente por la Ocde, con el apoyo de los ministros de Finanzas del G-20 reunidos en Berlín en el 2004. El marco de cooperación internacional exige el intercambio de información financiera y tributaria a solicitud de parte, al margen del secreto bancario y la legislación doméstica correspondiente.
La presión internacional contra los 28 paraísos fiscales identificados desde junio del 2000 por la Ocde se mantiene sin pausa, especialmente después del estallido de la crisis financiera mundial el año pasado, del descalabro de la pirámide internacional de Bernard Madoff y de la quiebra del Stanford International Bank, con sede en Antigua y Barbuda. En abril de este año, el G-20 se comprometió a tomar medidas "contra las jurisdicciones que no cooperan, incluidos los paraísos fiscales" y sentenció que "la era del secreto bancario había terminado".
La semana pasada, el Gobierno francés finiquitó los términos y condiciones de un nuevo tratado internacional en materia tributaria con Suiza, acorde con las disposiciones recomendadas por la Ocde. Este Tratado actualiza el acuerdo suscrito en 1966, el cual, según la ministra de Economía de Francia, Christine Lagarde, determina que "el secreto bancario suizo no será más un obstáculo para la comunicación de la información financiera". El Gobierno suizo autorizó la entrega de información detallada de 3.000 clientes, con depósitos valorados en 4,3 billones de dólares.
El Gobierno francés estima que la evasión fiscal le cuesta 50 billones de euros anuales representada en menores ingresos tributarios.
En agosto 19, el Internal Revenue Service de Estados Unidos suscribió también un convenio con uno de los principales bancos suizos, UBS AG, que le permitió hacerse a la información de 4.450 clientes estadounidenses con cuentas cifradas en Suiza, con lo cual se formaliza el comienzo del fin del secreto bancario suizo que tan celosamente defiende el Gobierno desde la promulgación de la Ley Federal de Bancos y Ahorros de 1934. El elemento central de este pacto de confidencialidad suizo se deriva de la aplicación del Artículo 47 que permite las cuentas numeradas, que en sus orígenes pretendían defender los depósitos de los ciudadanos judíos de los atropellos nazis.
El declive del secreto bancario se inició en el año 2002, cuando la Unión Europea le solicitó a Suiza el intercambio automático de información, país que todavía mantiene 2 trillones de dólares en depósitos del exterior, equivalentes, de acuerdo con el Boston Consulting Group, al 27 por ciento de la riqueza mundial depositada en paraísos fiscales y centros financieros extraterritoriales.
Es evidente que el anacrónico secreto bancario, que encubre la evasión fiscal y el lavado de dinero de dudosa procedencia, es un modelo que hace agua.
aespinosa@minagricultura.gov.co
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