Durante más de una década, la economía española provocaba envidia helada en toda Europa, con una tasa de crecimiento promedio anual del 4 por ciento. La contracción económica de los últimos cuatro trimestres confirma que la fiesta terminó y que llegó la hora de pagar la cuenta.
Mientras que Alemania, Francia y Japón salen de la recesión con tasas de crecimiento positivas alcanzadas durante el segundo trimestre de 2009, el Producto Interno Bruto español desciende el 1 por ciento, según el Banco de España, con lo cual la tasa anualizada de decrecimiento se sitúa en el 4,1 por ciento. La Ocde, club de los países desarrollados, es igualmente pesimista sobre las perspectivas para este año, pues espera que el PIB español retroceda 4,2 por ciento.
El estallido de la burbuja inmobiliaria en el 2008 y el descenso del turismo derivado de la crisis internacional explican el descalabro de la economía española. El desplome de la industria de la construcción, antiguamente motor de la economía en España, rivaliza entre las más espantosas de Europa, con el 16 por ciento en el mes de junio. Se calcula que el inventario de viviendas sin vender, principalmente en la Costa del Sol, asciende a 600.000 unidades.
El turismo internacional, que explica el 8 por ciento del PIB en España, disminuyó 11,4 por ciento en el primer semestre de este año; el número de turistas que visitó España durante los primeros seis meses del 2008 fue de 26,6 millones, contra 23,6 millones en igual periodo del 2009. El retroceso es explicable por el declive en el número de turistas ingleses (16,6 por ciento), los cuales constituyen una cuarta parte del turismo español, y por la disminución de los visitantes alemanes (11,0 por ciento) y franceses (9,2 por ciento).
Según el Banco de España, la prolongada contracción económica refleja la caída de la demanda nacional del 6 por ciento registrada durante los primeros seis meses de este año vinculada a la creciente tasa de desempleo, la más alta de Europa, que pasó del 11 por ciento en junio de 2008 al 18,1 por ciento al año siguiente, el doble de la media europea. Lo más alarmante es el desempleo observado entre los jóvenes menores de 25 años, que ven frustradas sus incipientes carreras profesionales con una tasa de desocupación del 36,5 por ciento.
Importantes organismos internacionales que estudian las prácticas de negocios en todo el mundo (Banco Mundial, Foro Económico Mundial y Fundación Heritage), coinciden en que una reforma laboral es fundamental para que España se mantenga entre las principales economías desarrolladas.
Estas entidades comparan el sistema laboral español con el alemán, donde la flexibilidad laboral, inexistente en España, se da mediante la reducción de la jornada laboral o la suspensión del empleo temporal, periodo en el que los trabajadores afectados se preparan para poder volver al mercado laboral.
El Banco de España comparte este diagnóstico y recomienda que los mecanismos de contratación permitan conjugar una adecuada protección del empleo con la flexibilidad que demandan las empresas, para que en época de expansión económica se evite una 'excesiva temporalidad y precariedad del empleo'.
aespinosa@minagricultura.gov.co
PUBLICIDAD