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Andrés Espinosa Fenwarth

La trampa de la dolarización

Publicado el 04-02-09

El Consejo de Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador decidió imponer el 22 de enero una salvaguardia temporal y no discriminatoria de balanza de pagos que afecta las importaciones de todos sus socios comerciales, incluidos los andinos. La justificación de Ecuador es "la existencia de un déficit severo en la balanza de pagos del Ecuador para el 2009, situación que requiere una inmediata reducción de las importaciones por un monto de 2.169 millones de dólares".

Esta medida, aplicable inicialmente por un año a 627 productos industriales y agrícolas, establece tres tipos de restricciones comerciales: un recargo arancelario adicional al arancel nacional, que fluctúa entre el 30 y 35 por ciento; aranceles específicos o de cantidad según el producto, y cuotas que limitan las importaciones entre el 65 y 70 por ciento de su valor. La salvaguardia de Ecuador suspende los beneficios de la zona de libre comercio andina para los productos afectados, que los eximía de aranceles desde 1993. Ecuador impone así un doble castigo a sus socios andinos, pues ahora les cobra el impuesto nacional y el recargo arancelario resultante de la salvaguardia.

Los efectos inmediatos de esta salvaguardia de balanza de pagos son evidentes. Para los productos cobijados por los nuevos aranceles, como bombones, caramelos, cerveza, ron, textiles, calzados, cosméticos y productos de cerámica, es previsible que las exportaciones de Colombia se marchiten en Ecuador. Para el resto de productos que enfrentan cuotas restrictivas, entre ellos las preparaciones infantiles, extractos de café, alimentos para animales, pañales, artículos de higiene y camiones de 5 toneladas; las exportaciones se podrían reducir entre 30 y 35 por ciento. El impacto inicial de la medida se calcula en 210 millones de dólares, pero según algunos empresarios su efecto se podría duplicar al final del año.

Estas restricciones comerciales parecen ser el segundo acto de la dolarización que implementó la administración del presidente Gustavo Noboa el 23 de enero del 2000, mediante el cual renunció al sucre como moneda nacional y la remplazó por el dólar de E.U. Desde entonces, Ecuador no tiene política monetaria ni cambiaria propia, dado que el Banco Central no puede emitir dólares ni intervenir su mercado. Ecuador depende en esta materia de la Reserva Federal de E.U. y de los mercados mundiales.

Paradójicamente, Ecuador perdió de manera simultánea valiosos instrumentos de política económica y un símbolo significativo de su soberanía nacional, la moneda.

Jorge Gallardo, uno de los ministros de Economía de la administración Noboa, anticipó que la dolarización "transformaría la economía ecuatoriana en una economía de alto riesgo, ya que estaría expuesta a choques externos sobre los cuales no podría responder de manera independiente". Este parece ser el escenario actual. La crisis internacional tiene postrado el precio del petróleo y mermadas las remesas de Ecuador, que explican el 70 por ciento de sus ingresos externos. La crisis internacional tiene además congelada la inversión extranjera directa y el crédito internacional.

Quizás la salida a la trampa de la crisis en Ecuador sea retomar la soberanía monetaria y cambiaria, esencial para la competitividad internacional, en lugar de restringir el comercio.

Andrés Espinosa Fenwarth

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