En Washington todo es fiesta y celebración desbordada. Desde la toma de posesión de John F. Kennedy hace 48 años, el mundo no presenciaba un fenómeno de renovada esperanza como la vivida esta semana en la estupenda inauguración de la presidencia de Barack Obama.
El presidente Obama delineó su principal fundamento político el día de la coronación de sus aspiraciones presidenciales en la ciudad de Chicago el pasado 5 de noviembre: "resistamos la tentación de caer en la misma política partidista, pequeña e inmadura, que ha envenenado la política norteamericana por tanto tiempo". Y añadió que era el momento de "mostrar grandes dosis de humildad y determinación para sanar la división que frena nuestro progreso". Las semillas de esta nueva forma de hacer política en Estados Unidos se encuentran en su aclamada autobiografía Dreams From My Father, que presenta su trasegar desde la juventud vivida en Hawái y en Indonesia hasta su llegada como editor de la revista Harvard Law Review.
Antes de conseguir la nominación demócrata, Obama dejó entrever la influencia ejercida por la biografía escrita por el premio Pulitzer Doris Kearns Goodwin, Team of Rivals, que describe el genio político de Lincoln al reunir en su gabinete a los republicanos que compitieron contra él en la campaña presidencial. El raciocinio político de Obama se aparta del enfoque partidista y se concentra en la construcción de una coalición de Gobierno de amplio espectro, que lo acompañe desde los puestos de mayor relevancia de su administración para gobernar el país en tiempos de crisis.
El presidente Obama sigue a pie juntillas el modelo de Lincoln, al mejor estilo de 'equipo de rivales': incluyó en su gabinete a su principal contradictor político en el campo demócrata, al igual que a destacados exponentes del Partido Republicano. La designación de la senadora Hillary Clinton, anterior precandidata presidencial, como secretaria de Estado; la confirmación del republicano Robert Gates como secretario de Defensa proveniente de la administración Bush y el nombramiento del general retirado de Marina Jim Jones como asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca son prueba fehaciente del nuevo estilo de gobierno. En el área económica, Obama escogió para gobernar mentes luminosas de probada experiencia. Se destaca la elección del reconocido economista Larry Summers como director del Consejo Económico Nacional, antiguo secretario del Tesoro de Bill Clinton, y de Timothy F. Geithner como secretario del Tesoro, anteriormente presidente de la Reserva Federal de Nueva York.
En los corredores del poder en Washington se reconoce que la principal cualidad de Obama es su temperamento calmado y ecuánime, comparable al de Franklin Delano Roosevelt. David Axelrod, estratega y periodista político del Chicago Tribune que lo llevó a la Casa Blanca, sostiene que su "tranquilidad interior es ideal para un presidente" que hereda dos guerras, un encendido conflicto en el Medio Oriente, una economía en recesión y una profunda crisis de confianza. Se distingue, como Kennedy, por su extraordinaria oratoria y capacidad de persuasión, y claro, por su impecable forma de vestir y aspecto vital.
El mundo, expectante, acompaña al presidente Barack Obama en esta nueva era de cambio y esperanza.
aespinosa@minagricultura.gov.co
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