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Andrés Espinosa Fenwarth

'L'Année terrible'

Publicado el 10-12-08

El presente año podrá ser recordado en los anales de la historia como L'Année terrible, la compilación de poemas del escritor, intelectual y poeta francés Víctor Hugo. En esta obra, Víctor Hugo recuerda el año 1870 cuando Francia enfrentaba simultáneamente la guerra civil en París y la guerra con Prusia.

Durante el primer semestre, el planeta se estremecía por la entonces imparable alza en el precio de los productos básicos, alimentos y petróleo principalmente. La crisis alimentaria y energética que se cernía sobre el mundo entero era el resultado de aumentos continuos en los precios de los cereales, y en particular del arroz, el trigo y el maíz, que alcanzaron cotizaciones nunca vistas en los últimos 28 años y generaron los inventarios más bajos desde 1973.

Prácticamente todos los organismos internacionales (FAO, Banco Mundial, FMI, BID), tenían en su agenda como una prioridad la crisis alimentaria y el foco en los temas de hambre, malnutrición y su estrecha conexión con la dependencia energética, biocombustibles y cambio climático. Incluso en el ámbito político, la cumbre del G-8 realizada la primera semana de julio en Hokkaido-Toyako en Japón, los líderes del primer mundo manifestaron su preocupación "por el alza de los precios de los alimentos... que atentan contra la seguridad alimentaria global" y ofrecieron US$10.000 millones en ayuda coordinada, que todavía no se materializan por la crisis financiera que nos cogería por sorpresa en el segundo semestre.

El índice Reuters/Jefferies, que incluye los precios históricos de 28 productos básicos, cayó el 53% entre el primero de julio y el 9 de diciembre, con lo cual como por encanto desaparecieron del mapa global la crisis enérgica y alimentaria y el calentamiento global, preocupaciones que pasaron al vagón de atrás de las prioridades mundiales. Ciertamente la destorcida del segundo semestre de este año nos llevó, a la fuerza, de una crisis alimentaria y energética sin precedentes a la turbulencia financiera, crediticia y de confianza más profunda y prolongada desde la época de la Gran Depresión de los 30.

El mundo actual enfrenta en este segundo semestre una severa crisis financiera global, originada en el estallido de la burbuja inmobiliaria en E.U., que se filtró primero a todo el sistema financiero, y luego de la quiebra de Lehman Brothers y la desaparición de la banca de inversión en E.U. se trasladó al sector real de la economía, y de allí al mundo entero, vía los vasos comunicantes de la globalización que impera en nuestro tiempo.

La semana pasada, el National Bureau of Economic Research de E.U. confirmó que la economía norteamericana está en recesión desde hace 12 meses, la de mayor duración desde la Segunda Guerra Mundial. El desplome de la economía se ve particularmente agravada por una caída en el consumo doméstico -que explica el 71% de la actividad económica estadounidense-, del tercer trimestre y uno mayor previsto para el cuarto trimestre, lo que obligó al secretario del Tesoro, Henry Paulson, a declarar que "el camino que viene será también difícil".

Esperamos que el 2009 no sea otro año terrible, sino 'l'année admirable', tiempo de recuperación de la economía mundial. 

aespinosa@minagricultura.gov.co

Andrés Espinosa Fenwarth

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