El sistema financiero mundial atraviesa la peor crisis de los últimos cien años, abatido por el desplome de la confianza del público.
Pese a las acciones de las autoridades monetarias de los países desarrollados donde se origina la turbulencia, no hay garantía que la onda expansiva de pánico y destrucción de valor se hubiera detenido. Esta es la opinión de Chatham House, centro de investigación británico fundado en Londres en 1920, el cual concluye que "ninguna región permanecerá inmune".
El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), asociación global de entidades financieras, considera que Estados Unidos parece estar en recesión; la debilidad económica de la zona euro y de Japón, y el menor crecimiento de los mercados emergentes, reducen los estimativos de crecimiento global de 3,7 por ciento a 2,3 por ciento para el 2008 y a 1,6 por ciento para el 2009.
El IIF pronostica además una reducción de los flujos de capital y del crédito comercial hacia los países emergentes del 31 por ciento en el 2008 y del 10 por ciento en el 2009.
El impacto en Colombia de esta coyuntura se da en tres niveles interconectados: la crisis de confianza, la desaceleración económica global y la caída en los precios de los productos básicos.
El mecanismo de transmisión primario es la balanza de pagos, a través de la cuenta corriente y la cuenta de capital, de cuya iteración resultan nuestras reservas internacionales.
Ahora bien, la desaceleración de la economía global, la caída del 40,8 por ciento en los precios de las materias primas registradas desde julio de 2008 -según el Índice Reuters/Jefferies-, y la reducción de las remesas permiten prever que el déficit en la cuenta corriente puede superar el 3,0 por ciento este año y el 3,5 por ciento el año entrante.
La cuenta de capital se afecta adversamente por la contracción actual del crédito de corresponsales bancarios, del comercial y el de proveedores internacionales, por el aumento del riesgo país y la reducción de la inversión extranjera directa en algunos sectores.
El anunciado financiamiento multilateral de los requerimientos presupuestados para el 2008 y el 2009 por 2.411 millones de dólares contrarresta lo anterior, lo cual permite anticipar una posición favorable de la cuenta de capital y la oportuna atención de nuestras obligaciones externas.
Las reservas internacionales, que ascendieron a 23.638 millones de dólares en agosto, equivalentes a 4 veces la deuda de corto plazo y a 8 meses de importaciones, dan tranquilidad para enfrentar la actual perturbación internacional.
El Gobierno redujo acertadamente los estimativos de crecimiento del 5 por ciento al promedio entre 3,5 y 4 por ciento para el 2008 y al 3,5 por ciento para el 2009, sujeto a revisiones adicionales si se profundiza la recesión global.
Dado el descenso observado en las expectativas de inflación, llegó la hora de estimular la demanda agregada mediante el gasto público contracíclico y la reducción escalonada de las tasas de interés.
aespinosa@minagricultura.gov.co
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