Cada dos años los Premios Nobel de Ciencias Económicas se reúnen por esta época en la paradisiaca isla medieval alemana de Lindau, al noroeste del lago Constanza, para compartir sus luces sobre los temas del momento.
Este año fue realmente excepcional, pues el pasado fin de semana se dieron cita 13 Premios Nobel de Economía, quienes se reunieron con Muhummad Yunus, Premio Nobel de Paz, y 300 jóvenes investigadores provenientes de 58 países para discutir las causas y las ramificaciones de la actual crisis financiera mundial.
Todos los participantes coincidieron en que el sistema crediticio global tiene fallas estructurales no resueltas, que confirman que 'lo peor no ha pasado'.
Los Premios Nobel, Myron Scholes y Daniel McFadden, sostienen que la crisis de crédito seguirá generando más daños a los mercados y a la economía mundial, pues "la crisis no está acabada".
Scholes, quien se hizo merecedor del Nobel por su contribución a la valoración de derivados financieros, afirma que desde el desplome del mercado de vivienda en Estados Unidos hace un año -colapso que ha generado pérdidas superiores a los 500 billones de dólares en todo el mundo-, la economía mundial se dirige hacia una 'recesión global'.
Esta negativa visión es compartida por un reciente informe, distribuido a sus clientes por Goldman Sachs, en el que estima que Estados Unidos, Japón, las 15 economías europeas de la zona euro y la Gran Bretaña están en recesión, o se encuentran a punto de entrar en ella en los próximos meses.
McFadden, quien se hizo al Nobel en el 2000 por su contribución a la investigación del proceso de toma de decisiones de los individuos, complementa lo anterior aduciendo que "mientras siga la crisis vamos a ver muchas quiebras empresariales".
Varios de los brillantes laureados con el Nobel coincidieron en que el sistema financiero y crediticio global perdió el rumbo por el afán exclusivo de perseguir la rentabilidad. McFadden sostiene que "se perdió la idea de que el banquero tiene alguna responsabilidad en la protección de los intereses de sus clientes".
Yunus, Nobel y banquero de los pobres, confirma que en su modelo no hay garantías colaterales ni abogados, se atienden las necesidades de sus clientes, y como resultado la tasa de repago es del 99 por ciento.
Scholes critica duramente al Banco de Bancos Centrales con sede en Basilea (Bank for International Settlements), entidad que emite señales equivocadas en sus regulaciones al no tener en cuenta los riesgos de iliquidez, factor que contribuye a la actual crisis crediticia.
Joseph Stiglitz, Premio Nobel 2001, responsabilizó por último a la Reserva Federal, y en particular a Alan Greenspan por haber permitido la explosión de innovadoras figuras financieras y derivados que incentivaron el endeudamiento sin control.
Stiglitz concluyó diciendo que lo ocurrido obedecía a "una falla masiva de los cerebros de la economía" en una "fiesta en que el ente regulador, pensando en los invitados, no quería ser aguafiestas".
aespinosa@minagricultura.gov.co
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