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Alfonso Gómez Méndez

Los veinte años del asesinato de Galán

Publicado el 19-08-09

Mucho se ha escrito en estos días a propósito de los veinte años del asesinato del extraordinario líder que fuera Luis Carlos Galán.
Al margen de la discusión sobre si su asesinato constituye un caso de genocidio o de lesa humanidad, hay muchas cosas sobre su pensamiento, su legado y las razones de su asesinato que no se han dicho.

Galán fue un disidente de verdad dentro del liberalismo. Fundó una vertiente importante con ideologías y principios, que hizo de la lucha contra la corrupción su principal bandera. Su disidencia, nada tenía que ver con las de ahora, que se fundan no en unos principios y programas, sino en eso que Gaitán llamara "las cosas de comer".

Tampoco posó de independiente, pues siempre resaltó el valor de la política y de la ética en la política. Muchos de los que ahora se consideran sus 'herederos' son símbolos del transfuguismo, algo que Galán nunca patrocinó.

Volvió al grueso del partido no por puestos (como lo han hecho muchos liberales para ingresar al uribismo), sino por unas tesis, brillantemente expuestas en un discurso en la Convención Liberal de Cartagena en 1987. La lucha frontal contra el narcotráfico que asumiera Virgilio Barco, en la que luego el Estado bajara la guardia hasta el punto de entrar en negociaciones con Pablo Escobar y construirle una cárcel a su medida.

Luchó por la existencia de partidos políticos sólidos y respetables. Durante la vigencia de la Constitución de 1991, se había permitido la proliferación de partidos de garaje y simples siglas electorales que remplazaron de mala manera a los ya existentes.

Fustigó como nadie la corrupción en las costumbres políticas. Durante la vigencia de la Constitución que supuestamente surgió después de su asesinato, se han orquestado los escándalos del proceso 8.000 y de la 'parapolítica'.

Fue acérrimo enemigo del clientelismo en la política. Nunca antes como ahora la corrupción y la politiquería se habían apoderado del Estado. Quienes se dicen herederos políticos suyos han sido beneficiarios hasta el infinito del clientelismo de varios gobiernos.
Su sacrificio -ahora vemos que inútil-, se produce principalmente por su lucha sin cuartel contra los barones de la droga. Ellos lo mataron, porque temían que los fueran a extraditar. Todo el narcoterrorismo de los extraditables, incluso no sólo el asesinato de Galán, sino el de Guillermo Cano, Carlos Mauro Hoyos y otros, buscaba ante todo impedir la extradición de los capos a Estados Unidos.

Qué ironía cruel, la constituyente que surgió después del crimen de Galán, hizo lo que nunca antes se había hecho en la historia de Colombia: llevar a la Constitución como norma la no extradición. Pablo Escobar, como lo cuenta García Márquez en Noticia de un secuestro, se 'entrega', cuando le llevan el Artículo 35 de la Constitución que prohibía la extradición, que era en últimas su propósito criminal.

Si los narcos hubieran pensado que en un Gobierno de Galán, iban a obtener las ventajas que luego consiguieron, incluida la no extradición, probablemente viviría y no estaríamos conmemorando los veinte años de su asesinato. 

gomezgomezabogados@cable.net.co

Alfonso Gómez Méndez

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