Justificado regocijo en la frontera produjo el extraordinario concierto por la paz, en el que por lo menos cien mil personas, entre colombianos y venezolanos disfrutaron las canciones de artistas mundialmente reputados como Juanes, el ecuatoriano Juan Fernando Velasco, Ricardo Montaner, Juan Luis Guerra, Miguel Bosé, Carlos Vives y Alejandro Sanz. El concierto fue gratis y algunos de ellos hicieron el esfuerzo de transportarse en sus aviones privados para llegar justo a la hora de la presentación.
Esta explicable euforia, y el canto por la paz, no debe soslayar el necesario debate que hay que hacer sobre los orígenes de la crisis, sus desarrollos mismos y el estado actual de las relaciones diplomáticas. Hay que recordar que Chávez se involucró en la agenda interna colombiana, por expresa solicitud del presidente Uribe, para que le ayudara en el tema del Acuerdo Humanitario, y conseguir la liberación de los rehenes o secuestrados en poder de la guerrilla de las Farc. Por razones aún no suficientemente conocidas, nuestro mandatario decidió, en actitud poco diplomática, cancelar su gestión sin avisarle previamente y por la vía de un comunicado. Ahí comenzaron los insultos del Coronel Presidente para nuestro primer Magistrado. No se ahorraron epítetos. "Cachorro del imperialismo, mentiroso, auspiciador de paramilitares, criminal, jefe de una organización mafiosa", fueron los más citados en los medios de comunicación. En ese interregno, Colombia mantuvo su Embajador en Caracas.
En la madrugada del primero de marzo, 'Raúl Reyes' es dado de baja por el Ejército, violando como lo ha reconocido Colombia, la soberanía del Ecuador. Sin que nadie lo llamara, Chávez vuelve a entrar en acción, multiplica los agravios, retira toda la misión diplomática en Colombia y expulsa a nuestro Embajador. El presidente Correa luego de hablar con el venezolano, la emprende contra Uribe, expulsa al embajador Holguín y rompe relaciones diplomáticas con Colombia. Igualmente, sin razón aparente, el presidente Ortega de Nicaragua, se solidariza con Ecuador y rompe relaciones con Colombia.
Era la más seria crisis diplomática en toda nuestra historia. Se produce luego, la resolución agridulce de la OEA como la llamó El Tiempo, en la que si bien no se condena a Colombia se le increpa haber violado territorio extranjero y se reconoce que 'Reyes' estaba de 'clandestino' en Ecuador, es decir, sin el conocimiento de las autoridades. Viene luego la reunión del Grupo de Río en Santo Domingo, seguida cual telenovela (al principio podría llamársele 'pura sangre' por el grueso calibre de los adjetivos) por todos los colombianos. Mañana tensa, con tarde feliz, que terminó en abrazos y restablecimiento de relaciones diplomáticas, por la misma vía del micrófono por la que se habían roto.
Es claro que en Europa no nos pueden tomar en serio. Países que rompen y restablecen relaciones con tanta facilidad, parecerían estar dirigidos no por estadistas, sino por refinados actores. Quién hubiera creído que los que nos llevaron al borde de una confrontación regional, en el curso de pocas horas pasaran del agravio al 'abrazo de hermano'. No puede ser fácilmente entendible para un observador europeo que un jefe de Estado anuncie con bombos y platillos que va a llevar a otro a los estrados de la Corte Penal Internacional por financiación y apoyo a terroristas, y que luego retire la denuncia sin siquiera haberla presentado. ¿Se puede jugar así con los pueblos?
Hubiese sido más útil, buscar a Juanes, Velasco, Sanz y Juan Luis Guerra como mediadores, antes de iniciar el camino de los agravios y las amenazas de guerra. También los podrían nombrar cancilleres o embajadores...
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