Después de Bariloche y sopesado lo allí sucedido y las opiniones que se han dado, debemos sentirnos ampliamente orgullosos y satisfechos por lo que el presidente Álvaro Uribe logró, actuando como 'acusado' citado a presentar descargos.
Primero, el haber exigido que fuera televisada internacionalmente. Con ello logró varios objetivos: exponer a la opinión pública el sainete que es Unasur, fórmula del populismo de izquierda que hasta ahora, con sus diferentes matices, ha venido actuando a sus anchas en el continente.
Y digo que hasta ahora, porque la mayoría de ellos ya tienen el sol a las espaldas y muy pronto tendremos elecciones en varios países, augurando el cambio de balance en la región.
Así mismo, tuvo la audiencia que se requería para dar unas puntadas que eran necesarias en los temas que verdaderamente aquejan al continente y al mundo: el crecimiento desmesurado del consumo de la droga en nuestros países.
Empezando por Brasil, a pesar del agache con que Lula pretendió esquivar el tema y del afán que tenía en terminar el encuentro, que para él era de trámite en un solo tema.
El negocio del tráfico de armas y de la carrera armamentista en la región, despilfarrando enormes cifras necesarias para unos pueblos cada vez más empobrecidos. Destacándose Brasil, hoy, uno de los más grandes productores y exportadores de armas en el mundo.
El ridículo del señor Chávez, al traer como prueba reina de la acusación el famoso 'libro blanco', secundado como un disco rayado por el inefable Evo, a quien no le explicaron que el 'gringo' de la doctrina Monroe, se llamaba así y no Monroy y que el 'América para los Americanos' no se refería a los norteamericanos, sino a todos nosotros, junto con Cristina de Argentina, que unas veces actuaba como presidenta de la reunión y otra como vocero de su país, y a veces como ambos, y a quien, en varias oportunidades la cámara la captó haciéndole señitas de orientación a Chávez y a Evo.
También, que los planes de guerra de Estados Unidos no se publican en Internet, lo que al sabio y docto canciller Maduro le pareció un gran hallazgo, ya que allí se menciona a Palanquero.
Pero además, Chávez, al traer este cuento, buscaba centrar la discusión en esa 'prueba irrefutable' para esquivar las graves responsabilidades que tiene como el gran intervencionista y auxiliador del terrorismo en el continente. -Lo siguiente será romper relaciones con Colombia, condicionándolas a la elección del próximo presidente, para seguir interviniendo en nuestra política interna-.
Estos dos graves tópicos quedaron contundentemente expuestos por el presidente Uribe, y si no fue más allá con todas las pruebas que llevaba, lo hizo como aporte al clima de tranquilidad que sus fiscales le solicitaron y al corte de palabra de doña Cristina.
Querían una condena sólo en lo que les interesaba, con un reo que con la cabeza baja y sin pronunciar palabra.
El doble discurso, la hipocresía predominante y la forma maniquea que también el presidente Uribe destapó magistralmente al referirse al intervencionismo ejemplarizado en el caso de Honduras, fue lo que la audiencia pudo ver y confirmar como sistema al cual nos tienen sometidos estos 'líderes' desde hace tiempo.
En cuanto a Colombia, con la frente en alto y nuestra soberanía incólume, salimos de ese tinglado llamado Unasur. El acuerdo con Estados Unidos, fortalecido y con una resolución que introdujo todos los demás temas que nuestros 'transparentes' fiscales querían evitar.
Ojalá, Honduras y Bariloche sean el punto de quiebre de esta 'asociación para delinquir', que está destruyendo la democracia y decencia que hemos construido en el continente americano. Estar 'aislados', como un medio nacional lo tituló, es una virtud, cuando se trata de alejarnos de eso que observamos en Bariloche.
albertosch@cable.net.co
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