Dentro de la maraña de noticias de los últimos meses, el incremento desmedido de un aporte parafiscal a los productores de leche del país, ha pasado algo desapercibido. El Estado obliga el aporte de recursos y el sector que los genera los administra evitando los defectos de los entes oficiales. Esta unión, en principio virtuosa, puede perder ocasionalmente el norte.
Es de común uso en el sector agropecuario y en la industria derivada. Muchos de los subsectores cuentan con su fondo. La parafiscalidad, así como la intervención generalizada del Estado no son buenas. Principalmente, porque contribuye a enmascarar la carga fiscal que en países como Colombia es muy alta. Para medir sus efectos hay que recolectar un creciente número de retazos que en conjunto pesan enormemente sobre el aparato productivo. Además, es más fácil crear y manipular parafiscales que impuestos.
Lo que está en proceso de consumarse es el aumento en un 400 por ciento de una carga parafiscal a la producción de leche lo cual, por la forma, momento en que se aprobó, implicaciones manifiestas y los argumentos del sector afectado, generan importantes interrogantes para el Gobierno, de los que se derivan propuestas justificadas.
El gremio administrador del gravamen, Fedegán, en los últimos lustros ha realizado una encomiable y tangible labor en áreas que van desde la lucha antiaftosa hasta la red de frío y beneficio. De igual manera, los ingresos derivados de los fondos parafiscales que maneja han aumentado enormemente. Sólo este aporte de la leche , además de los que hace el sector cárnico, generaría $70.000 millones. Al respecto, los productores de leche señalan no tener claridad sobre el retorno de sus aportes al sector.
Primer elemento de controversia. El incremento lo aprueba un comité directivo, donde señalan que tienen una representación mínima en cabeza de unos pocos productores regionales. Por ello, argumentan que las cargas parafiscales se les imponen.
Segundo elemento. Aducen que en un momento de sobreoferta, debido a las condiciones climáticas y la caída de la demanda, se incrementan las cargas subiendo la cesión parafiscal. ¿Qué se espera con ello? No podría ser reducir la sobreoferta desestimulando la producción por esta vía. Ni crear oportunidades externas con recursos que se le quitan al mismo sector, el cual cuenta con una estructura de costos no competitiva, ahora internacionalmente. Tampoco incrementar la demanda llamada asistencial. Algunos anotan que la intención final es aumentar el poder del gremio administrador.
Tercer elemento. La informalidad, es decir, los que evaden el pago del arbitrio parafiscal es del 50 por ciento, rompiendo la equidad que debe existir. Pero además, incrementos de esta magnitud lo que harán será aumentar esa informalidad, con lo cual las cargas se concentrarán más.
Cuarto elemento. Se alega que el verdadero problema se deja a un lado, y es la estructura de costos real de la cadena productiva, donde sí hay políticas que adelantar. Finalmente, resaltan la respuesta que les dio el Ministro del ramo, en el sentido de que dejaría de aplicarse la medida protestada si adquirían todos los excedentes. De ser así, ¿debe entenderse entonces, como un garrote?
Quinto elemento. La oportunidad derivada de lo que está sucediendo lleva a justificar la creación de un fondo específico para la leche que rompa las susceptibilidades del bolsillo único actual, garantice la participación plena de los productores del sector en su decisiones, le dé la responsabilidad de su orientación y manejo y mediante una fiducia, al igual que el Fondo del Cacao, genere la transparencia pedida. Por ello, no se va a quebrar Fedegán, pero sí se evitará llegar a un clima de extremos como la desobediencia civil ya planteada por algunos.
albertosch@cable.net.co
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