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Alberto Schlesinger Vélez

¿Cómo se encuentra el paciente?

En la última semana el deterioro de las economías desarrolladas, empezando por la de E.U., se ha agudizado. Con ello no solo se genera un efecto negativo en su propio mercado, sino que agrava la seria situación de los otros mayores mercados del mundo.

El eje central del problema, concentrado en la confianza del consumidor y del inversionista y la estabilización y recuperación del sector financiero, continúa incólume ante los diversos esfuerzos que, en forma un tanto desorganizada y explicable por un corto plazo, las autoridades de ese país tratan de implementar. A la manera de un tornado invertido hacia abajo, el proceso gana dinámica y se retroalimenta con sus propias fuerzas creando un circulo vicioso que con cada rotación aumenta en intensidad, con el grave riesgo de llegar a convertirse en una gran espiral deflacionaria.

El consumo decae como fruto del temor y del desempleo, así como de la ausencia de un soporte agresivo en materia crediticia. Los bancos e intermediarios financieros absorben la liquidez que les inyecta el Gobierno, la cual no se traduce en nuevos créditos por la misma desconfianza que este sector tiene en el mercado y por las crecientes pérdidas que sus operaciones arrojan. Ya la Reserva Federal está oficiando a los bancos que han sido beneficiados con los fondos de emergencia, solicitándoles que no los dediquen a soportar las utilidades a repartir a los inversionistas, sino a generar crédito. Hace unas pocas semanas les estaban pidiendo que no los utilizaran en salarios, bonificaciones y otros usos.

Por su parte, el sector real responde reduciendo al máximo sus costos empezando por el empleo. En consecuencia, el desempleo ya llega a 7,6 por ciento, el más alto en 16 años, y se espera que el 2009 termine en el 9 por ciento. Esta realidad retroalimenta la caída en el consumo, así como los temores a ser despedidos reducen el gasto de los que están empleados.

No se trata entonces solo del volumen de recursos, sino de la forma cómo se pueda penetrar con ellos en ese tornado rompiendo su dinámica y así evitar, como hasta ahora ha venido sucediendo, que la variedad de instrumentos y el tratar de apagar los incendios puntuales, que cada día aparecen o se agudizan como fruto de la seria contracción que se fortalece cada vez más, destruyan el sentido de control y confianza que deben trasmitir a los sectores económicos.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en intervención ante el Comité de Banca del Senado se atrevió a hablar del inicio de una posible recuperación, a partir del segundo semestre del 2009, de lo que calificó como una severa contracción. Solo, sí, se logra que el crédito y los mercados financieros vuelvan a funcionar normalmente.

Para ello se requeriría, además de trillones, de una estrategia y cambios estructurales como la temida nacionalización de los principales bancos y un sistema integral de control y limitaciones, cuya inexistencia ha sido en buena parte la causa de que se hubiera llegado a donde estamos.

Dado este supuesto, difícil de lograr por lo visto hasta ahora, una recuperación plena solo se alcanzaría entre dos y tres años más.

Alberto Schlesinger Vélez

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