La crisis económica en E.U. adquiere una velocidad que tiende a volverla inmanejable y desembocar en una espiral deflacionaria.
Tres millones y medio de puestos de trabajo perdidos en los últimos meses, de estos, 600.000 en el último mes. Sin embargo, hace unos meses se discutía si la economía enfrentaba una recesión o una simple reducción en la tasa de crecimiento. Otros hablaban de si el aterrizaje sería suave o fuerte. Hoy, ya se 'descubrió' que tiene una magnitud enorme, que la recesión empezó hace 14 meses, y no se sabe si habrá aterrizaje. ¿Cómo pudo suceder?
También, hace pocos meses el síntoma de Bear Stearns, simplemente se tomo como algo solucionable puntualmente para, a las pocas semanas, caer en la crisis de Lehman y Merrill Lynch, que terminó en la quiebra de la primera y la compra de esta, al parecer forzada por la Reserva Federal, por el Bank of America, agudizando su precaria situación. Sin olvidarnos de lo que en este corto periodo sucedió con el Citibank, el Wachovia y otras instituciones de mayor nivel.
La primera reacción fue la aprobación por el Congreso de una ayuda sin precedentes de US$700 billones, inicialmente destinada a solucionar el problema hipotecario. Pero dada la urgencia en el sector bancario se reorientó hacia éste sin que el objetivo de reactivar los créditos se hubiera logrado, después de 350 billones invertidos. Al respecto ya se asegura que compras de acciones preferenciales por 245 billones fueron en títulos que valían 176 billones.
El cambio de Gobierno y de Congreso supuso una nueva ruta de acción. Hoy, lo que tenemos es una confusión en todos los campos acompañada de unas cifras que suman varios trillones de dólares y va en aumento. El Gobierno quiere presentar su plan ante el Congreso como un esfuerzo bipartidista, cuando solo tres senadores republicanos lo han apoyado y en la Cámara ninguno votó a favor.
El debate entre gasto, apoyado por los demócratas y reducción en los impuestos por los republicanos se polariza, y estos se basan en un proyecto preparado a las carreras en que los congresistas incluyeron muchas partidas sin sentido alguno. A ello se suma y en razón de la manida urgencia, la afirmación de la oficina de presupuesto del Congreso de que la inversión proyectada solo podrá ejecutarse en un 64% en los próximos dos años.
Aprobado por el Senado el paquete de 838 billones que el Gobierno llama de estímulo y muchos de gasto, queda por conciliar las importantes diferencias entre éste y la Cámara, lo cual puede resultar en una colcha de retazos peor que los tres proyectos discutidos. Se ha llegado al punto en que importantes economistas, empezando por Larry Summers, dicen que lo fundamental es lanzar los recursos sin detenerse mucho en las fallas que el proyecto tenga.
Finalmente, el secretario del Tesoro, Tim Geithner, presentó su plan financiero, sin el cual el plan del Congreso no es operativo, y que también unos llaman de rescate y otros de estabilización. Va dirigido al crédito de consumo y a dar recursos al sector financiero para liberarlo, principalmente, de los activos 'tóxicos', con la innovación de que cuenta con la participación de la inversión privada que ante la realidad perdió la confianza.
En total 2.5 trillones, frente al cual y según los analistas, por falta de especificidad en su contenido, el Dow cayó el 4,6% el mismo día. Con esta señal es difícil pensar en el aporte de capital privado.
Para algunos lo que está en riesgo son US$9.7 trillones del contribuyente americano. Representados en 3 trillones utilizados en los dos últimos años más lo recientemente aprobado por Congreso y Gobierno y lo adicional en el pipe line.
PUBLICIDAD