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Alberto Schlesinger Vélez

'Mac is back'

Publicado el 07-02-2008

La campaña presidencial de los Estados Unidos ha sido única en su género. No solo se trata de competidores que rompen los perfiles en un sistema bastante conservador, sino que internamente los partidos enfrentan también situaciones inusuales. Personalmente tenemos por primera vez una mujer, además, ex primera dama. Un afroamericano con antecedentes islámicos. Un mormón republicano, ex gobernador de un bastión demócrata y católico. Todos con posibilidad de ser elegidos candidatos.

Las edades también cubren un amplio espectro. Desde la juventud de Obama hasta la veteranía de McCain. Las distancias entre las posiciones internas de los partidos en temas centrales también son novedosas. En especial en el Partido Republicano, donde precandidatos como Giuliani y McCain se convirtieron en aberraciones para la derecha religiosa del partido.

O en el demócrata, donde la propuesta del senador Obama del cambio por el cambio, sin contenido alguno, deja al elector a la deriva en función de una reacción primaria u oportunista, soportada por los jóvenes o por los afroamericanos que ven el momento de llegar al poder. O la concentración obsesiva de la senadora Clinton en la seguridad social que la proyecta más como una excelente secretaria en esta área que como la presidenta del país. Además de que ya hay muchos que se preguntan lo que sería tener a los Clinton otra vez deambulando por la Casa Blanca y Bill con más tiempo libre.

Dentro de todas estas particularidades y la notoriedad evidente de Obama, hay un hecho tal vez de mayor trascendencia y es el renacimiento y el impulso del senador McCain, el cual, no solo equilibrará el debate entre la superficialidad y la concentración en temas puntuales y la miopía y terquedad de la extrema religiosa, sino que permitiría sacar al Partido Republicano del estado en que ha quedado después de 8 años de gobierno y de la posición irreal e inflexible de su ala extrema.

Después de haber partido en los últimos lugares de preferencia del partido, que junto con Giuliani lo descalificó desde un principio, señalando a Romney y Huckabee como más autorizados representantes de su ideología, poco a poco, con posiciones serias y menguados recursos dentro de la danza de los millones, fue colocándose a la cabeza y hoy tiene una posibilidad mucho más clara de ser elegido candidato que los dos opositores demócratas. Si esto llega a pasar, las posibilidades de llegar a la presidencia son las mejores con que los republicanos contarán. No obstante que los odios del ala extrema, en su miopía y soberbia, podría causarle aún graves perjuicios.

A diferencia de Romney, que por motivos no muy claros viene perdiendo credibilidad y confianza ante el electorado y de su gran capacidad financiera, que le ha permitido comprometer recursos propios cercanos a los 35 millones de dólares, McCain encarna el centro en muchos tópicos y junto con el soporte de Giuliani y Lieberman y otros más 'centrados', facilitarían el voto de los moderados, que además, en materias como la experiencia y la consistencia y dureza en temas como la seguridad nacional y la política internacional, ven las verdaderas cualidades necesarias para dirigir la nación. En especial frente a los retos que les esperan. Esta ha sido una constante en el votante americano al momento de elegir, cualquiera que sea su partido: responsabilidad, experiencia y seguridad en los temas cruciales de interés nacional.

Alberto Schlesinger Vélez

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