¿Pobres y mal repartidos?

Septiembre 6 de 2009 -
América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí es la región más desigual, y en este contexto todo apunta a que Colombia detenta un deshonroso liderazgo.

 De la mano de las recientemente publicadas estadísticas sobre pobreza e indigencia en Colombia, volvió a salir a flote el tema de la pésima distribución del ingreso que desafortunadamente nos caracteriza y negativamente nos distingue en el ámbito internacional.

De acuerdo con los expertos en la materia, América Latina no es la región más pobre del mundo (seguramente está mejor o menos peor que el África subsahariana), pero sí es la región más desigual, y en este contexto todo apunta a que Colombia detenta un deshonroso liderazgo, por encima de países más ricos como México o Argentina, pero también por encima de países más pobres como Bolivia o Ecuador.

Nuestro coeficiente Gini está estimado en un 57 por ciento, bastante superior al promedio de la región que oscila alrededor del 50 por ciento. ¿Por qué estamos tan mal? Este pésimo resultado no guarda relación con la evolución de muchos de los indicadores de calidad de vida que consistentemente han venido mostrando avances importantes. Baste citar lo ocurrido con la tasa de analfabetismo (menos del 8 por ciento actualmente), con el índice de escolaridad (muy cercano a la cobertura total a nivel de primaria), con la expectativa de vida (que pasó de 62 a 72 años en promedio, hasta poner incluso en riesgo la estabilidad del esquema de seguridad social), o incluso con la estatura del colombiano o colombiana promedio, gracias a una mejor y más equilibrada dieta alimenticia (ver A. Meissel y M. Vega).

Todo esto, sumado a que la economía colombiana fue considerada la más estable de la región a lo largo del siglo XX y sólo tuvo un bache (caída del PIB del 4 por ciento) en el año inmediatamente anterior al cambio de centuria y de milenio.

La única explicación acertada para resolver esta aparente contradicción la encontraríamos en los postulados del ahora reencauchado Carlos Marx, pues querría decir que igual a como él lo vaticinó a mediados del siglo XIX, el crecimiento económico ha venido siendo acaparado casi en su totalidad por los dueños del factor capital (banqueros y dueños de los grupos económicos), en desmedro de la clase proletaria o trabajadora . Seguramente, algo o mucho de esto ha ocurrido y especialmente entre el 2004 y el 2007, pero ¿será de tal magnitud como para explicar el deshonroso liderazgo que nos otorgan las estadísticas a nivel internacional?

Al margen de cualquier inclinación política que uno pueda tener, cuesta trabajo admitir que estemos tan mal en materia de distribución, en tanto que otros indicadores de calidad de vida y de gran contenido social, muestran comportamientos muy favorables.

¿Será que la famosa U invertida que diseñó Kuznets, entendida ésta como una etapa de concentración de la riqueza inevitable para impulsar el crecimiento económico -vía inversión de las empresas en manos de los capitalistas- se está prolongando y extendiendo en Colombia mucho más de lo que sería deseable y previsible? Si ello es así ¿cuánto años o generaciones más van a tener que soportar esta dura realidad? La orientación de la política económica del Gobierno actual y futuro -abiertamente inclinado a favor del factor capital- parecería estar compartiendo está hipótesis a la espera de que en algún momento adelante en el tiempo (¿diez, veinte, cincuenta o cien años?), el proceso entre finalmente en su fase redistributiva.

Si a este ambiguo y contradictorio panorama, le agregamos el impacto de las actividades ilícitas y sus efectos perversos sobre la distribución de la renta, la confusión y la perplejidad llegan a su máxima expresión.

gpalau@urosario.edu.co

GONZALO PALAU RIVAS Profesor de economía, Universidad del Rosario

COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.