Lecciones contracíclicas

18-06-09 -
Gracias a los ahorros realizados, Chile ha puesto en marcha un programa de estímulo cercano al 2,8 por ciento del PIB destinado a obras públicas, exenciones tributarias e inversión social.

Ante la crisis económica internacional y sus efectos, los países de América Latina se han lanzado a anunciar con bombos y platillos planes 'contracíclicos'.

En ellos hay un enfoque de expansión del gasto público, principalmente asociado con programas sociales, infraestructura y estímulos al sector empresarial. Con estas agendas se procura evitar un deterioro de las condiciones sociales, en medio de una contracción mundial, cuya recuperación aparentemente será a cuenta gotas.

A pesar de los múltiples anuncios y planes estratégicos, la evidencia indica que serán muy pocos los países que tendrán capacidad para ejecutar planes anticrisis de gran impacto. La razón obvia radica en que fueron pocos los países que durante los años de 'vacas gordas' aprovecharon la bonanza para ahorrar, anticipando sabiamente lo que ocurriría al final de una euforia transitoria.

En la actualidad, la gran mayoría de las economías regionales enfrentan una temible caída en los recaudos tributarios, una disminución de las exportaciones y una contracción de la producción industrial, lo cual ha conducido a la expansión de los huecos fiscales.

Dicho lo anterior, con un déficit fiscal creciente, una demanda agregada mundial que tardará tiempo en recuperarse, una depreciación internacional del dólar y mayores dificultades de acceso a los mercados de deuda para los sectores públicos y privados ¿quiénes podrán ser verdaderamente 'contracíclicos'? La respuesta es, muy pocos, a no ser que se opte por la ilusión fiscal y se expanda el gasto público bajo el histórico lema de 'lo enfrentaremos más adelante', en cuyo caso lo que se crearía sería una bomba de tiempo. Adicionalmente, financiar mayores déficit implicará para muchos países desplazar al sector privado de los mercados internos de deuda o salir a los mercados internacionales con menores plazos y mayores tasas, compitiendo por el apetito de los inversionistas con las economías desarrolladas, que harán las mayores emisiones de deuda en varias décadas.

Frente a este complejo panorama es necesario resaltar la moraleja que, entre otros países, ha dejado Chile y su ministro de Hacienda, Andrés Velasco, la cual no es otra distinta a que las políticas contracíclicas son más efectivas cuando se diseñan en épocas de 'vacas gordas' y no cuando se está con el agua al cuello.

Contra los líderes de su partido y los opositores de la presidenta Bachelet para aumentar el gasto público durante el boom de las materias primas, experimentado en el periodo 2003-2007, Velasco puso en marcha uno de los más agresivos planes de ahorro.

Mediante la creación de un fondo que proyectara el precio del cobre para los próximos diez años a un precio de US$1.20 dólares por libra, frente a un precio de mercado que superaba los tres dólares, el Gobierno se dispuso a ahorrar la diferencia.

Gracias a los ahorros realizados, Chile ha puesto en marcha un programa de estímulo cercano al 2,8 por ciento del PIB destinado a obras públicas, exenciones tributarias e inversión social. Gracias al plan anti-crisis, tanto la Presidenta como su Ministro, gozan de una popularidad que supera el 60 por ciento.

No hay tiempo para llorar, pero sí debemos aprender la lección que nos deja Chile. Los que no la aplicaron a tiempo deberán pasar de las agendas 'contracíclicas' al necesario ajuste fiscal, para evitar en el mediano plazo problemas peores o estrangular a los contribuyentes.

IVÁN DUQUE MÁRQUEZ Consejero Principal por Colombia y Perú ante el BID

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