Brasil, aliado de Colombia
10-06-09 -
Brasil juega ahora en las grandes ligas de la integración regional y de las alianzas estratégicas Sur-Sur con países en desarrollo, reflejo de sus desvelos por presencia de desigualdades regionales.
La política exterior brasileña goza actualmente de prestigio y repercusión en el concierto mundial, presente en prácticamente todas las determinaciones internacionales. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, conocido como Itamaraty, es admirado por el grado de profesionalismo de sus 1.400 diplomáticos, por su independencia burocrática y por el virtual control en el diseño y en la ejecución de la política exterior de Brasil, incluida la de comercio exterior.
La nueva dimensión de la política exterior brasileña se explica por la interacción de tres elementos: el irreprochable manejo de la actual crisis económica internacional, la consolidación de la democracia a nivel doméstico y el liderazgo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su activa diplomacia presidencial, apoyada en la deslumbrante labor de su canciller, Celso Amorim y del embajador y secretario de Relaciones Exteriores, Samuel Pinheiro Guimarães.
Brasil ha entendido y tomado ventaja de la nueva geografía económica y política mundial, derivada de la profunda crisis financiera, la decadencia ideológica ligada al neoliberalismo, la crisis ambiental y energética, y el surgimiento de China e India en el panorama internacional como jugadores de primer nivel que desafían el orden establecido por las grandes potencias.
Lejos están las épocas de la alineación automática con Estados Unidos de Castello Branco de 1964-1967, o del 'terceiro-mundismo' de Geisel de 1974-1979, o del multilateralismo moderado de Cardoso de 1995-2003. Brasil juega ahora en las grandes ligas de la integración regional y de las alianzas estratégicas Sur-Sur con los países en desarrollo, reflejo de sus desvelos por la presencia de desigualdades regionales. Sus ejecutorias son concretas: Mercosur, la negociación con la CAN, Unasul, la Cumbre Latinoamérica sobre Integración y Desarrollo, el acercamiento al África, Medio Oriente y Asia, y la creación del Foro de Diálogo India, Brasil y África del Sur.
La política exterior brasileña participa en la defensa de los intereses domésticos transformados en oportunidades comerciales, en el proceso de desconcentración del poder global y en la oposición a la unipolaridad.
Entre sus desarrollos se distinguen la creación y coordinación del G-20 en el marco de la OMC desde agosto de 2003, que lucha contra los subsidios agrícolas de los países desarrollados -del cual Colombia hizo parte inicialmente, y al que debería volver-, y su participación en el G-20 financiero, grupo en el que Brasil es líder indiscutible entre las economías emergentes y desarrolladas por igual en la búsqueda de una solución a la crisis económica mundial.
La política exterior brasileña comprende además la custodia del multilateralismo representado por el impulso a la finalización de las negociaciones de la Ronda Doha en la OMC, trabadas en Ginebra desde julio del año pasado por la intransigencia de las naciones desarrolladas en materia agrícola, y la incesante búsqueda de una silla en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
"El mundo está cambiando", afirma el canciller Amorim, "y Brasil es partícipe de esta mudanza. La redistribución del poder internacional está en curso. Los países en desarrollo quieren construir un orden más justo y conducente al progreso económico y social". Brasil se revela como líder continental y aliado del mundo en desarrollo.
aespinosa@minagricultura.gov.co ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH
Asesor del Ministro de Agricultura
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