El regreso de los muertos vivos

05-06-09 -
Más allá de los movimientos especulativos que puedan estar afectando los mercados bursátiles y cambiarios, a lo lejos se ve venir la sombra del último zombie que todos daban por muerto. ¿Se acuerdan de aquellos tiempos cuando la economía colombiana alcanzó el mayor ritmo de crecimiento de las últimas décadas? Eran días felices en que el dinamismo económico iba de la mano de aumentos de nuestros índices bursátiles y un gran fortalecimiento del peso.

Después estalló la crisis internacional y estos indicadores se revirtieron, y ahora que estamos al borde de una recesión... ¡Sorpresa! Cuando todos daban por muertos al peso y a nuestro mercado bursátil, en los últimos meses han tenido una asombrosa recuperación y avanzan con paso firme al mejor estilo de los zombies de George Romero. En lo corrido del año el Índice General de la Bolsa de Colombia ha aumentado casi 25 por ciento y el peso se ha revaluado alrededor de 7 por ciento.

¿Qué está pasando? ¿Será que el entorno está cambiando y la economía colombiana ya empezó a recuperarse? Vamos por partes. Antes de que algún triunfalista salga a decir que el auge de la bolsa y el fortalecimiento del peso muestran que la economía colombiana está mejor que el resto del universo, hay que aclarar que éste es un fenómeno de todas las economías emergentes. En lo corrido del año el Índice MSCI, que mide el desempeño de los mercados emergentes, ha aumentado más de 30 por ciento, superando por mucho el comportamiento de la Bolsa de Colombia. Incluso si nos quedamos en el vecindario, nuestro desempeño no es nada del otro mundo: según Bloomberg las acciones latinoamericanas se han valorizado más de 50 por ciento en este año.

Pero el hecho de que el fortalecimiento de la bolsa y la moneda no sea patrimonio exclusivo de Colombia, no hace que sea menos significativo. Ambos fenómenos demuestran que los capitales internacionales están regresando a las economías emergentes como la nuestra. Si a ello sumamos la recuperación que han tenido los precios de las materias primas (el petróleo ya ronda los 70 dólares por barril), cualquier entusiasta podría pensar que estamos ante el nacimiento de un nuevo auge.

Al respecto hay una noticia mala y otra buena. La mala es que buena parte de esos fenómenos son especulativos. Por un lado, el alto precio del petróleo no es consistente con la debilidad de la demanda de crudo en Estados Unidos ni con el nivel récord que han alcanzado los inventarios. Por otro lado, las acciones latinoamericanas parecen estar sobrevaluadas: según Bloomberg se están cotizando en promedio a 13 veces el valor de los beneficios de las correspondientes empresas, situación que no es sostenible en el mediano plazo.

La buena noticia es que no todo es especulación: China está teniendo una vigorosa recuperación que está jalonando la demanda por materias primas, mejorando así el panorama para las economías latinoamericanas. En los últimos doce meses las importaciones chinas de petróleo han aumentado 14 por ciento, las de cobre 149 por ciento y las de soya 55 por ciento.

Más allá de los movimientos especulativos que puedan estar afectando los mercados bursátiles y cambiarios, a lo lejos se ve venir la sombra del último zombie que todos daban por muerto: la teoría del desacoplamiento, según la cual mientras Estados Unidos y Europa siguen en coma, la economía china puede ser la tabla de salvación de las economías en desarrollo. 
MAURICIO REINA / Investigador Asociado de Fedesarrollo

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