Vuelve el dólar

Abril 26 de 2009 -
La pasada crisis financiera fue nacional o regional, indicando que los analistas tuvieran solo unas pocas monedas para enfocar.

Pero esta vez el alboroto es mucho mayor, Estados Unidos y Europa Occidental están tratando de resolver la situación más en acuerdo. Y mientras las economías como un todo puedan sufrir o los mercados de valores alrededor del mundo puedan caer en los mercados de cambios de moneda, son los de precios relativos los que cuentan: si la economía mundial está bien o no, varias monedas deberán subir y otras, bajar.

Aún así, algunas tendencias son discernibles y no lucen del todo mal, entre ellas el dólar norteamericano, aún cuando la crisis financiera empezó en Estados Unidos, y la economía allí está en mala situación. En efecto, a medida que la crisis se intensificó durante el 2008, la declinación de seis años del dólar frente al euro y otras monedas líderes, se revaluaron. Hay buenas razones para pensar que el dólar se mantenga al nivel de hoy, durante 2009.

La demanda por una moneda depende del retorno que los inversionistas buscan. Ello a su turno, depende principalmente de las tasas de interés en oferta. A primera vista, pocas de estas favorecen al dólar. Las tasas de interés de corto plazo oficiales tienden más a bajar que a subir. Las tasas de interés de los pagarés de tesorería norteamericanos han caído muchas veces a cero: casi a cualquier precio, la seguridad de los papeles gubernamentales le gana a bancos que tienen poca seguridad en sus funciones, y se han vuelto muy riesgosos.

Los prospectos de crecimiento económico para 2009 son muy malos. Algunos economistas han argumentado que la crisis financiera podría señalar el fin del reinado del dólar como moneda de reserva, la más importante del mundo, dando a ésta lo que la depresión le hizo al estándar de oro.

Mirando alrededor del mundo, seguramente habrá alternativas mejores que las del dólar: el yen es una de ellas, aún cuando la economía japonesa está en problemas hoy día. Para los inversionistas japoneses, los prospectos no son mejores adentro que afuera. Los de finanzas en yenes y comprar activos denominados en moneda de alto rendimiento, se ha vuelto un juego más complicado de jugar.

El yuan no parece reversar su tendencia revaluasionista, aún si las exportaciones y su economía bajan su crecimiento. Pero las reservas europeas son otro cantar.

Tanto en Frankfurt como en Londres, los bancos centrales tienen más espacio para rebajar intereses que en Estados Unidos, lo cual estrecha las diferencias trasatlánticas.

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