¿Uso o abuso de las reservas?

20-04-09 -
La propuesta de que el Gobierno pueda disponer de un monto importante de las reservas internacionales que administra el Banco de la República aunque tiene sus bemoles, no es del todo descabellada.

La propuesta de que en calidad de préstamo el Gobierno Nacional pueda disponer de un monto importante de las reservas internacionales que administra el Banco de la República aunque tiene sus bemoles, no es del todo descabellada. En épocas de crisis se requiere de medidas de choque que muy seguramente se apartan de la ortodoxia tradicional y es normal que éstas surjan de ámbitos académicos como el CID de la Universidad Nacional.

Sea lo primero aclarar que la opción de un préstamo directo del Banco Central al Gobierno es legalmente viable, pues no está prohibida como a veces erróneamente se afirma, sino estrictamente reglamentada. Lo que dice el Art. 373 de la Constitución del 91 es que para que se pueda materializar una operación de estas características se requiere del voto unánime de los siete integrantes de la junta directiva del Banco. Basta con que uno de ellos exprese su voto en contra para que esto se convierta en un veto infranqueable. Que tenga este nivel de exigencia no significa de manera alguna que no sea viable o factible.

Hecha esta aclaración, vale la pena analizar desapasionadamente cómo sería un eventual crédito al Gobierno por 10.000 millones de dólares, con el fin de inyectarle recursos a la economía estancada. Como en Colombia todavía no hemos aceptado ni adoptado la dolarización y como el propósito es salir a gastar a manos llenas, el Gobierno Nacional tendría que salir a vender en un plazo más o menos corto esa cantidad de dólares y a nadie escapa la magnitud del impacto que esta operación tendría sobre la tasa de cambio. Como vía intermedia se podría pensar que los dólares fuesen aplicados directamente por el Gobierno a pagos de deuda externa contemplados ya en la vigencia presupuestal. El monto liberado en pesos sería destinado a obras de infraestructura, dentro del llamado plan de choque.

Si de evitar la caída abrupta en la tasa de cambio se trata, la alternativa estaría en que los dólares fuesen vendidos a o comprados por, el mismo Banco de la República. Mal contados esto equivaldría a una inyección de pesos nuevos del orden de $24 billones, cifra bastante cercana al monto actual de la base monetaria en la economía nacional. ¿Gravísimo riesgo de inflación? Ciertamente, pero el punto de partida de toda esta simulación es que la economía necesita un fuerte estartazo. Otras consideraciones de política económica pasan a segundo plano. Sin embargo, un monto más ponderado podría llegar a ser una alternativa aceptable.

En el fondo de todo este planteamiento lo que subyace es que en Colombia sigue siendo una tremenda e inaceptable paradoja que un porcentaje de la población colombiana subsista en niveles de pobreza e indigencia, en tanto que a nombre y por cuenta de ellos (más el resto de los colombianos) el Banco de la República tiene problemas para administrar con riesgos y dificultades esa riqueza monetaria, y además sin beneficio directo alguno para la población. Es el típico caso de la familia que guarda millonarios CDTs en una entidad financiera, pero al mismo tiempo conserva vacía la nevera de la casa y no tiene cómo atender sus necesidades primordiales. Y si la nevera está 'blindada', peor aún.

gpalau@urosario.edu.co

Gonzalo Palau Rivas / Profesor de Economía, Universiad del Rosario

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