Las Farc hace 25 años

Febrero 22 de 2009 -

Después de escuchar al grupo de secuestrados recién liberados cualquiera deduce que, hoy, resulta inaplazable impedir la polarización del conflicto. El ignominioso tratamiento padecido por todos ellos demuestra el nivel de degradación a que ha llegado este macabro recurso terrorista. La canción del soldado, inspirada, mientras se encontraba encadenado a un árbol, como si fuese un animal rabioso, estremeció a Colombia entera sin distingos de ningún orden. En su verso inicial resumió el drama de quienes han sufrido la infamia del secuestro: "ayer era yo... hoy soy otro".

La evolución y las contramarchas de los procesos de paz deben analizarse con rigor para no dejarse atrapar por el engaño estratégico, o, por un optimismo ajeno a la realidad. Valga, entonces, recordar la visita que hicimos a Casa Verde por esta época, hace ya un cuarto de siglo, como miembros de la Comisión Verificadora designada por el presidente Betancur, comandada patrióticamente por Jhon Agudelo y Amparo Bouza.

En aquella ocasión nos recibieron, con excepción de Guaracas, los cuatro miembros restantes del Secretariado de las Farc: 'Manuel Marulanda' y 'Jacobo Arenas', debidamente escoltados por dos jóvenes de la línea militar e ideológica, respectivamente: 'Raúl Reyes' y 'Alfonso Cano'. Estuvieron presentes los empresarios Alfredo Carvajal, Carlos Villa, Carlos Ossa, Juan Sebastián Betancur y Nicanor Restrepo. También los ex ministros Jaime Arias y Gerardo Eyerbe, el profesor Guillermo Hoyos, los sindicalistas Gustavo Serpa y José Corredor, lo mismo que el secretario del PC, Gilberto Vieira con su vocero Alberto Rojas Puyo, y los políticos Horacio Serpa, Álvaro Escallón, Ricardo Sánchez, Vera Grabe, Emilio Urrea y Gelacio Cardona y los periodistas Margarita Vidal, Óscar Alarcón y Lucy Nieto.

Al regreso de nuestra misión, por invitación que me hiciera Enrique Santos Castillo, el diario El Tiempo publicó un informe (reproducido por la Revista Consigna 262 y 487), con una serie de consideraciones que hoy podrían contribuir a evitar confusiones, disparates e ilusiones fuera de toda realidad.

A saber: 1. Las Farc, en 1984, sin negar su objetivo prioritario de acceder al poder, pensaban que su esquema de lucha, de más de 25 años, todavía no había alcanzado a generar las 'condiciones objetivas y subjetivas' suficientes y, por consiguiente, era la hora de incorporarse como movimiento político dentro de las reglas de juego de la 'democracia burguesa', según terminología empleada en su discurso de bienvenida por 'Jacobo Arenas'; 2. Las Farc, en 1984, condenaban los recientes secuestros, extorsiones y narcotráfico como instrumentos de lucha y, de paso, responsabilizaban de tan siniestras tácticas a antiguos desertores y a la delincuencia común. 'Manuel Marulanda' ofrecía, por ejemplo, dar a la publicidad los nombres de los criminales que a su nombre continuaran cometiendo tan execrables delitos. Interrogado por la periodista Lucy Nieto sobre nombres como los de Abraham Domínguez, César Córdoba y José Luis Arango, 'Marulanda' negó cualquier autoría en tales secuestros; y 3. Las Farc, en 1984, calificaban como ilusorio creer que las reformas estructurales de forma social, político y económico que el país demandaba se podrían concretar de la noche a la mañana y, por lo tanto, consideraban estar predispuestas para contribuir a materializarlas mediante un diálogo nacional, movimiento de masas y elección de una constituyente.

Conclusión: 25 años atrás, las Farc eran partidarias, al menos en teoría, de una solución democrática al conflicto.

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