Los retos del banco
15-01-09 -
Los retos de la junta directiva del Banco de la República no se limitan únicamente al control de la tasa de inflación. Su responsabilidad, expresa o no, tiene que ver con la contribución y coordinación con el Gobierno de las políticas económicas, y allí hay un principio de responsabilidad compartida en sus resultados.
En muy pocos días el Presidente de la República reemplazará a dos de los miembros de la junta. Conservar frente al Gobierno la autonomía que constitucionalmente le fue concedida se convertirá en el principal reto en el caso en que se desborde el gasto público.
La pregunta es ¿mantendrá la junta directiva su autonomía o cederá a las presiones del Gobierno, iluminada como dijo el presidente Uribe por el "Espíritu Santo" y su poder de nombrar los dos nuevos miembros?
La meta de inflación estará directamente relacionada con el comportamiento de los denominados precios públicos como son los servicios prestados por el Estado, el transporte y la educación. Las alzas serán definidas por los entes regulatorios y por el Gobierno Central y los regionales. En el transporte, los combustibles deberían fluctuar en un precio acorde con el comportamiento a la baja de los precios internacionales. Sin embargo, se ha determinado no disminuirlos.
Un segundo componente que influye sobre el comportamiento de la inflación es el del precio de los alimentos, el cual de acuerdo a las diferentes predicciones y el comportamiento de la oferta nacional, internacional y los precios, no parece ser el principal problema para este año, entre otras cosas, porque al bajar los precios y la demanda de petróleo bajan también los de los biocombustibles.
Un tercer aspecto es el relacionado con los bienes agroindustriales y manufacturados nacionales, cuya demanda será golpeada por la recesión. Seguramente aquellos que tienen un alto componente de trabajo, insumos y materias primas nacionales, no tendrán un comportamiento inflacionario. Los importados o los bienes nacionales elaborados con materias primas o bienes intermedios importados, dependerán del comportamiento de la tasa de cambio y allí el Banco de la República tiene el reto de determinar los niveles adecuados de intervención en el mercado cambiario.
Por su parte, si como se anuncia, la tasa de crecimiento del PIB se orienta hacia niveles del 2 al 2,5 por ciento y no se produce una caída dramática en el empleo, el banco podrá continuar con un manejo conservador de las tasas de interés, encaje y liquidez monetaria. Pero si la crisis se profundiza, se encontrará ante la disyuntiva de bajar dramáticamente las tasas de interés y ser laxo en el manejo monetario o, en su defecto, ser tachado como el responsable del desempleo y la recesión, tal y como ocurrió en 1999.
En síntesis, los retos son grandes: coordinar de manera coherente con el Gobierno sin perder la autonomía, el justo equilibrio entre la política fiscal y la monetaria y definir sin que se contribuya a profundizar la recesión, los niveles de las tasas de interés, la intervención en el mercado cambiario, la cantidad de dinero, los niveles de encaje, entre otros, tarea que no será nada fácil en un período preelectoral y, más aún, sin conocer la magnitud de los efectos de la crisis internacional sobre el crecimiento, la demanda interna y el empleo.
germanumana201@hotmail.com GERMÁN UMAÑA MENDOZA
Profesor Universidad Nacional
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