Gaza: crueldad y alto riesgo
07-01-09 -
Comienza el año con una dosis alta de pesimismo sobre la expectativa de un mundo mejor (en el futuro próximo al menos). No me refiero a la situación de la economía mundial, ni al alto riesgo de que la pobreza y la desigualdad aumenten en las regiones más débiles, ni al puñado de conflictos violentos que golpean precisamente al mundo pobre. Hablo de la guerra en la Franja de Gaza, que tendrá implicaciones globales y duraderas.
Para la gran mayoría de la gente en el mundo, lo de Palestina es una trama incomprensible; es un enredo de mitos, historias milenarias, culturas y religiones que chocan impulsadas por el fanatismo y la ceguera. Para una minoría un poco más ilustrada, es también el resultado de la torpeza con la que se mueve el ejercicio del poder por parte de los dueños del capital y la riqueza.
Todos tienen razón. Es cierta la complejidad de una historia que durante miles de años consolidó un conflicto territorial, religioso y ético de raíces muy profundas. Es cierto que Jerusalén -el centro geográfico y conceptual de esta historia- es una fascinante ciudad que combina lo más sublime y lo más ridículo del espíritu humano.
Y es cierto también que, como ocurre en toda esa región, la geografía política y los factores del poder estuvieron definidos durante el siglo XX por el colonialismo y sus razones.
Entre 1917 y 1948, Palestina vivió, para todos los efectos, como una colonia de la Corona Británica. En ese período se gestó allí el Estado de Israel. En 1948 los británicos terminaron su mandato sobre la región, Israel se declaró Estado independiente y hubo la primera guerra árabe-israelí. Como resultado de esta confrontación, Israel adquirió el control de un área más grande que la que le había 'asignado' la recién creada ONU. Los palestinos comenzaron a sentir el efecto de la expatriación en el propio suelo natal.
En la franja de Gaza, la Ribera Occidental y la zona oriental de Jerusalén están los principales asentamientos de la población palestina. La mayoría de esta comunidad reclama para un futuro Estado propio estos territorios, que conforman el 22 por ciento de la Palestina de la vieja historia. Hoy día estas tres áreas están aisladas entre sí por cuenta del control militar israelí. Los palestinos afirman que cualquier acuerdo de paz debe considerarlas como una sola entidad. Actualmente, el movimiento de personas entre estas áreas es prácticamente imposible.
Además, especialmente en la ribera occidental hay un gran número de asentamientos judíos en un complicado mapa en el que los palestinos sufren un auténtico régimen de apartheid con separación física y movilidad extremadamente limitada.
El área ha sido escenario, desde 1948, de una historia interminable de violencia persistente y de varias conflagraciones a gran escala.
Gaza es una de las regiones de mayor densidad poblacional en el mundo: en 365 kilómetros cuadrados viven un millón y medio de personas, muchas de las cuales pertenecen ya a la tercera generación de refugiados. La escena que ahora estamos viendo, en la que Israel bombardea y ocupa Gaza al tiempo que mantiene un bloqueo hasta de las provisiones humanitarias, está aumentando la popularidad de los fanáticos religiosos que abogan por la exacerbación de la violencia, tanto del lado árabe como del lado israelí. Es el tiempo de los héroes, de los mártires, de los inmolados. La población civil sufrirá al máximo y la región entera podría padecer una severa desestabilización política y militar.
cgonzalm@etb.net.co CÉSAR GONZÁLEZ MUÑOZ
Consultor privado
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