Recesión, depresión o crisis
18-12-08 -
Ante la situación mundial, se encuentran a punto de caer en la depresión, no económica, sino psicológica.
Me pregunto la razón por la que los colombianos tenemos tanta aversión a tomar medidas que en otras sociedades parecerían necesarias y urgentes. Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Una periodista inquieta me preguntaba con ingenuidad en estos días ¿profesor, cree usted que Colombia se encuentra en recesión?
La verdad es que no supe cómo contestarle. Por ejemplo "La Oficina Nacional de Investigaciones Económicas de Estados Unidos considera recesión cualquier decrecimiento continuado de la actividad económica durante dos o más trimestres consecutivos". Si esa fuera la definición, la respuesta sería un no determinante. Sin embargo, se pregunta uno si las estadísticas oficiales simplemente muestran una situación que nos impide ver la realidad.
Las expectativas de los agentes económicos no son nada halagüeñas, ni sobre su situación actual ni la del próximo año. Los industriales tienen claro que el volumen de los pedidos ha caído y que sus inventarios han aumentado. Los trabajadores sienten que su capacidad de consumo ha disminuido y las deudas de corto plazo los presionan. Los constructores bajaron sus expectativas y el tiempo para la venta de las viviendas nuevas y usadas aumenta, con los consiguientes mayores egresos por financiamiento. Se empieza a sentir el aumento en la morosidad del pago en las hipotecas.
Los comerciantes sienten la crisis en la demanda. Las regiones, especialmente las más pobres, se sienten estafadas por el Gobierno y las pirámides. Hasta los transportadores han bajado los precios de los pasajes, no solo por la caída en los precios del petróleo, sino por la de la demanda.
El Gobierno Nacional conoce que la recaudación fiscal ha disminuido y el gasto continúa inflexible, por lo que aumentará para el final del año el déficit fiscal central. Las regiones también sienten los efectos. Los precios de los commodities que explicaban un alto porcentaje del crecimiento de las exportaciones se derrumban. La recesión norteamericana y las dificultades de Venezuela frenan la demanda por productos colombianos. La devaluación disminuye las importaciones y los pedidos por productos con alto componente importado, como en el caso de las ventas de la industria automotriz y los electrodomésticos.
Ante la situación de crisis internacional en los países desarrollados, las remesas de los colombianos en el exterior deberían bajar y ya se habla del retorno de muchos compatriotas. Tal vez, lo único que no disminuye es el lavado de activos, pero eso es éticamente perverso.
Dice la teoría económica: "una situación continuada de recesión es lo que se conoce como depresión". Sin embargo, creo que los agentes económicos y el Gobierno, ante la situación económica nacional e internacional, se encuentran a punto de caer en la depresión, no económica, sino psicológica. De allí a una recesión prolongada solo hay un paso. Si a lo anterior le sumamos la sistemática pérdida de credibilidad en las instituciones y en la política, ya no estamos adportas de una recesión, sino de una crisis y para superarla la única solución es hacer una catarsis colectiva, variar el rumbo, asumir los liderazgos y cambiar los conductores.
germanumana201@hotmail.com Germán Umaña M.
Profesor, Universidad Nacional
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