¿Estamos preparados?

09-10-08 -
La crisis financiera y de la vivienda había sido anunciada en infinidad de artículos e investigaciones durante varios años por los centros de la academia norteamericana. También fue motivo de análisis el exceso de reservas en dólares por parte de los países asiáticos, el creciente déficit de cuenta corriente y fiscal de los estadounidenses y, por supuesto, el hecho que estos déficits gemelos y especialmente el de cuenta corriente, se financiaban con las reservas asiáticas y de los países en desarrollo que invierten en papeles del tesoro norteamericano.

La relación era simple: Estados Unidos emitía y los países asiáticos y los proveedores de materias primas vendían productos y acumulaban reservas de dólares subvaluados. Poco a poco perdía credibilidad la moneda norteamericana y lo lógico hubiese sido que las reservas se reconvirtiesen en una canasta de monedas donde el euro y los metales jugasen un papel relevante.

Sin embargo, si ello hubiese ocurrido de manera masiva, sería el fin del patrón dólar y el epitafio del sistema monetario y financiero internacional tal y como lo conocemos en la actualidad.

En el contexto descrito y ante la profundización de las dificultades en el mundo, se produce una crisis de crecimiento y de demanda: disminuirá el comercio mundial de bienes y servicios, habrá dificultades de liquidez y capital, el acceso al crédito internacional será más restringido, subirán las tasas de interés y, aunque no se sabe el tamaño y la duración de esta situación, es evidente que la crisis será profunda y tendrá consecuencias sobre todos los países.

¿En qué situación se encuentra Colombia para enfrentar esta realidad?: déficit de cuenta corriente (exportaciones e importaciones de bienes y servicios, remesas y utilidades) entre el 2,5 por ciento y el 3,5 por ciento del PIB al finalizar el año; déficit fiscal del Gobierno Central, que presumiblemente superará el 4 por ciento del PIB; una tasa de crecimiento de la economía alrededor del 4por ciento; inversión extranjera posiblemente similar a la del año anterior que serviría para financiar el déficit de cuenta corriente si no se afectaran los capitales de corto plazo; disminución de la demanda interna y posiblemente un aumento moderado en las tasas de desempleo. Dificultades: sí. Hecatombe: no, por lo menos este año.

Ahora bien, los signos para el 2009 no son alentadores: endeudamiento de los hogares y baja demanda; complicaciones en el sector de la vivienda; incertidumbre en la tasa de cambio, pero eso sí posibles bajas en las tasas de interés y aumento en las tasas de desempleo. La inflación no parecería un problema pero sí el ritmo de crecimiento de la economía, menos plata para hacer populismo y recortes en el gasto, seguramente en lo social y no en defensa.

La solución frente a la crisis en E.U. ha sido la de dotar al sistema financiero de dinero: el Estado interviene para corregir los excesos y paga a los especuladores para que no se quiebren. Hasta ahora el mercado mundial no cree en el remedio propuesto y no reacciona. ¿Se profundizará la crisis mundial y se afectará aún más la economía nacional que al parecer no se encuentra tan sólida? Espero que no.

dgumanam@unal.edu.co
Germán Umaña M. Profesor Universidad Nacional

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