Manejo comparado de crisis financieras

07-10-08 -
Después de una agonía legislativa que incluyó una primera desaprobación por parte de la Cámara de Representantes, el Congreso de los Estados Unidos aprobó finalmente el programa de rescate del sector financiero por 700.000 millones de dólares
No deja de contrastar la agilidad de los instrumentos legales de que disponemos en Colombia para manejar este tipo de crisis, y la paquidérmica mecánica que impera en Estados Unidos.

En efecto, tanto la crisis bancaria de 1982 (administración Betancur), como la de 1998-1999 (administración Pastrana), se manejaron a través de decretos de emergencia económica. Este instrumento está sometido al control político del Congreso y al escrutinio automático de constitucionalidad por parte de la Corte.

Pero le permite al Gobierno actuar con celeridad frente a estas emergencias. Estados Unidos carece de un mecanismo semejante y debió afrontar la crisis a través del trámite de una ley ordinaria, con todas las dificultades que ello acarrea.

La sola caída de las acciones en la Bolsa de Valores de New York ocasionada por el primer voto negativo de la Cámara de Representantes le costó a los ciudadanos americanos -en términos de pérdidas patrimoniales- una suma equivalente al doble de los 700.000 millones de dólares que se autorizaron para el programa del rescate financiero.

Una segunda reflexión que plantea el manejo de la crisis en Estados Unidos es que ellos no disponen de un marco institucional como el que nos hemos dado en Colombia después de las duras experiencias que hemos vivido en el pasado. Me refiero concretamente a que Estados Unidos no dispone ni de un Fogafín ni de un Cisa para administrar semejantes emergencias.

Cuando se presenta una crisis bancaria de las dimensiones de la que allí hemos presenciado, el Banco Central (El Federal Reserve Bank para el caso) está habilitado para proveer liquidez, pero no para canalizar soportes a la reconstrucción de la solidez ni para administrar comercialmente los activos deteriorados. Que es lo que hacen entre nosotros Fogafín y Cisa. Seguramente crearán ahora en Estados Unidos instituciones semejantes.

Y por último: ¿cuánto le costará fiscalmente a Estados Unidos, es decir, cuánto le valdrá a los contribuyentes de aquel país la cuenta de los platos rotos de salvar la fe pública en el sistema financiero? No se sabe. Algunos observadores avisados piensan que los 700.000 millones de dólares que ha solicitado el secretario Paulson (que es una suma superior a todo lo que ha costado la guerra de Irak y de Afganistán juntas) no será suficiente dada la magnitud del problema.

En Colombia, el costo fiscal del manejo de nuestra última crisis resultó supremamente bajo. Como lo acabó de demostrar en un reciente libro Diálogo sobre la crisis financiera, Editorial Diké, 2008, el costo de desactivar crisis de 1998-1999 que estuvo a punto de barrer con los ahorros de 15 millones de colombianos, no saldrá valiendo más de 1 por ciento del PIB. Al paso que el costo promedio del manejo de las crisis financieras en otros países (como lo documenta el FMI en un estudio titulado Systemic banking crisis: a new data base, septiembre de 2008), ha sido del 16 por ciento del PIB.

Las reflexiones anteriores demuestran que, al menos desde el punto de vista institucional, Colombia tiene una provechosa experiencia para mostrar en el manejo de crisis financieras.

jotacrestrepo@yahoo.es
Juan Camilo Restrepo Ex ministro de Hacienda

COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.