Rescate en domingo

10-09-08 -
Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos, tiene la extraña costumbre de anunciar el rescate de las apaleadas entidades financieras de su país en domingo, jornada por lo general de descanso y esparcimiento familiar.

La toma de posesión de los haberes de la conocida firma de Wall Street, Bear Stern, la definición del paquete de apoyo inicial para los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddy Mac del mes de julio, y su posterior intervención el 7 de septiembre, se han definido precisamente el día domingo, evidentemente para conjurar de manera temprana la profundización de la crisis en los mercados financieros globales, cada vez más interconectados e interdependientes.

El pasado fin de semana no fue la excepción. La intervención de estas entidades financieras norteamericanas -de derecho privado desde hace cuarenta años, dueñas o garantes de la mitad de las deudas del mercado hipotecario de Estados Unidos valoradas en doce billones de dólares-, es una providencia de último recurso que no se veía desde la Gran Depresión de los años treinta, en la que más de 9.000 bancos se fueron irremediablemente a la quiebra.

El objetivo de esta intervención es aparentemente simple: restaurar la normalidad en el mercado inmobiliario y reducir las tasas de interés que efectivamente pagan los deudores norteamericanos.

Colateralmente, el Departamento del Tesoro busca conjurar con firmeza y determinación la contaminación del resto del sistema financiero de Estados Unidos con las pérdidas del sector hipotecario, que han generado hasta ahora castigos de cartera por 500 billones de dólares, y que el FMI proyecta podrían elevarse a un trillón de dólares.

El plan de rescate comprende las siguientes decisiones: El regulador de la vivienda en Estados Unidos -The Federal Housing Finance Agency- diluye la propiedad accionaria de Fannie Mae y Freddy Mac hasta que estas entidades hipotecarias sean "sólidas y solventes".

El Departamento del Tesoro abre una ventanilla de préstamos hasta finales del 2009 y se compromete, según las necesidades, a comprar no solo acciones preferenciales de estas entidades cuando el valor neto sea inferior a cero, sino sus títulos o bonos representativos de deuda hipotecaria en los casos en que la demanda afloje. El Gobierno toma el control y recibe gratuitamente un billón de dólares en acciones preferenciales.

El costo del paquete de rescate de Fannie Mae y Freddy Mac es incierto; estimativos conservadores lo tasan en 200 billones de dólares representados en la compra de acciones preferenciales, presupuesto que no contempla el costo de las medidas complementarias requeridas en caso de que el mercado inmobiliario y los inversionistas institucionales no respondan según lo planeado.

La intervención de Fannie Mae y Freddy Mac puede contribuir a reducir las tasas hipotecarias de interés en Estados Unidos, que en el verano alcanzaron su valor más alto, pero no necesariamente detiene el desplome en los precios de la vivienda del 18 por ciento de los últimos dos años. Ahí está el corazón del problema por resolver, la deflación inmobiliaria.
Andrés Espinosa Fenwarth Asesor del Ministro de Agricultura

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