Vender el producto
28-08-08 -
La campaña presidencial en los E.U. entró en su etapa final. En ella, los partidos políticos tienen que esforzarse para vender al electorado su producto, esto es, la fórmula presidencial y el programa de gobierno. El evento principal o show time donde la venta debe cerrarse es la convención. Después vendrán los debates de confrontación y reafirmación.
Lo fundamental, según los analistas, es lograr la identidad del producto, lo que en E.U. llaman the brand o marca. Con qué se le identifica y qué lo individualiza como tal. Hasta ahora, en esta materia, el candidato demócrata ha llevado la peor parte. Su reducida trayectoria como figura pública a nivel nacional, así como la volatilidad de sus posiciones y correcciones permanentes, como sus controvertidos antecedentes y amistades, hacen que Obama no sea fácil de marcar. Su gran ventaja, se ha derivado del desgaste de la administración Bush con la consiguiente promesa de cambio, puro y simple.
Por el contrario, McCain, tiene una identidad mucho más definida, lo cual no quiere decir que pueda ser la de mayor aceptación, pero el elector tiene mucho más claro qué lo identifica y por lo tanto cuál es su marca. Posiciones claras y firmes respecto a la política exterior, a la seguridad externa, a la economía, más su larga trayectoria política, hacen que este 'producto' tenga un perfil y contenido más definido y eso es muy importante a la hora de votar.
Por ello, es que la estrategia que los republicanos deben continuar es la de centrar el debate en quién es Obama, qué quiere y qué representa. Esta posición que lleva implícita su ausencia de identidad es contraproducente para el candidato demócrata y benéfica para el republicano. Por el contrario, los demócratas tenderán a orientar la controversia hacia la identificación de McCain con Bush y la situación actual, jugando la carta del continuismo.
Con el tiempo que resta, es más fácil explotar los factores negativos de Bush que darle contenido e identidad a Obama.
Con la elección de Joseph Biden como candidato a la vicepresidencia, la primera reacción ha sido positiva. En gran medida no por lo que Biden es, sino por la debilidad misma de Obama. Llega como una especie de bálsamo, de refuerzo de última hora, lo cual es novedoso en la política de ese país, como lo es la figura de Obama.
Históricamente, el Vicepresidente no ha tenido mucho que hacer.
Se escogía, o para unificar al partido o para tener una figura decorativa neutral o para preparar al próximo en la línea sucesoral.
Lo fundamental es que se identificara plenamente con el candidato y su programa. No parece ser el caso de Biden. Su principal mención previa con respecto a Obama es que no tenía la experiencia para ser presidente. El fortalecimiento en términos de partido no sería significativo, ya que la división con los seguidores de Hillary subsiste. Solo un 48 por ciento de estos votaría hoy por Obama. Tampoco se conoce la reacción de la línea dura que apoya a Obama. Es lo que en la campaña de McCain han dicho: no se trata de un vicepresidente, sino de un tutor, lo cual reafirma la debilidad del candidato.
De todas formas, el show de la convención hará que Obama salte a una diferencia de hasta 15 puntos sobre McCain. Después vendrá la elección del candidato republicano a la vicepresidencia, la convención de este partido y los debates. Ahí se podrán reducir las diferencias y empezarán a compararse las 'marcas' de los candidatos para poder tomar una decisión.
albertosch@cable.net.co Alberto Schlesinger Vélez
Profesor U. Sergio Arboleda
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