Recesión en Europa

19-08-08 -
Debe enfrentar este problema con medidas de política fiscal y de gasto público, como desbloquear el canal del crédito. Un año después del estallido de la crisis de las hipotecas subprime, los principales bancos comerciales del mundo siguen reportando cuantiosas pérdidas que han afectado los precios de sus acciones contribuyendo así a la caída de las bolsas de valores.
Por algo se ha dicho, que esta es la peor crisis financiera del sistema capitalista desde la Gran Depresión de 1929, y que si no se ha traducido en una recesión mundial como en esa ocasión, ha sido por las masivas y extraordinarias intervenciones de los bancos centrales de Europa y E.U. que han inyectado billones de dólares a los mercados.

Sin embargo, ni siquiera esta respuesta keynesiana ha logrado evitar la desaceleración del crecimiento económico ni la posibilidad de una recesión en algunos países. De hecho, en Europa ya se está a mitad del camino de la recesión, pues tuvo una caída del PIB de 0,2% entre marzo y junio pasados. Es la primera vez que el PIB de la comunidad europea cae desde que se introdujo el euro como moneda común en 1999.

No todos los países de la eurozona reportaron cifras negativas en el trimestre, pero tres de los más grandes sí mostraron retroceso: Alemania con -0,5% y Francia e Italia con -0,3% cada una; España tuvo un mínimo crecimiento del 0,1%, y solo un país pequeño, la República Checa, reportó un aceptable 1%. Las perspectivas no son buenas y las mismas autoridades solo esperan una recuperación el próximo año. La situación se ha complicado, porque a la debilidad de la economía y el aumento del desempleo se le ha unido una aceleración de la inflación que en la zona euro llegó a superar el 5%, hecho que no solo ha reducido el margen de maniobra del Banco Central Europeo (BCE), sino que lo ha llevado a dar total prelación a la estabilidad de precios sobre la recuperación de la economía, a pesar de que se reconoce que la actual inflación no es causada por excesos de demanda, sino por el alza de los precios del petróleo y otras materias primas.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ha dicho que para los gobernadores del Banco la única aguja de su brújula es el control de precios y no el crecimiento económico; y aunque en su última reunión el BCE decidió no volver a subir sus tasas de interés -ya las había subido a 4,25% el mes pasado, es decir, más del doble de los E.U.- el mensaje era muy claro en el sentido de que no les temblaría la mano para hacer cualquier cosa para mantener la estabilidad de los precios. Cualquier parecido con Colombia no es pura coincidencia. En estas circunstancias, la única herramienta que queda para enfrentar la recesión es la intervención del Estado, tanto con política fiscal y de gasto público, como con medidas para desbloquear el canal de crédito. Así lo ha entendido, por ejemplo, el Gobierno español que acaba de anunciar un paquete de 24 medidas para reactivar la economía incluyendo 10.000 millones de euros para la construcción de vivienda protegida, líneas de avales y crédito a las pymes, y cambios en la regulación de servicios públicos para abaratar las tarifas.

Se podría decir que aquí también hay parecidos con Colombia, pero en realidad hay grandes diferencias: la primera es que en Colombia el gobierno viene desde hace varios años con un desaforado crecimiento del gasto público, por lo cual no tiene margen para aumentarlo más. El gobierno no ahorró en las vacas gordas y ahora no tiene reservas para enfrentar las vacas flacas. Otra diferencia es que en Colombia no estamos enfrentados a una recesión, solo a una desaceleración del crecimiento a un nivel del 4%, que sería aceptable y no requeriría expansión fiscal, sino fuera porque se necesita para apuntalar la reelección. Pero es grande el costo de poner la economía al servicio de la politiquería y tarde o temprano lo pagaremos todos.
Mauricio Cabrera Consultor privado

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