Señora muerte que se va llevando...
14-08-08 -
De Orlando Fals Borda nos despedimos este jueves en el Auditorio 'Virginia Gutiérrez'. Su palabra es indeleble y allí está grabada, en piedra.
La Universidad Nacional de Colombia ha visto morir durante el año 2008, varios de sus principales académicos. El día de hoy nos despedimos en el Auditorio 'Virginia Gutiérrez' del amigo y Maestro: Orlando Fals Borda.
Es curioso, precisamente este año cumple 50 años la carrera de Sociología de la Universidad Nacional de la cual fue uno de sus fundadores, así como también fue decano de la Facultad de Ciencias Humanas. La marca dejada por las investigaciones, análisis y debates nacionales e internacionales de su obra y su palabra, la de sus compañeros de profesorado e investigación y la de sus discípulos, es indeleble y allí está, grabada en piedra, como un testimonio de su permanente compromiso con la transformación de la realidad colombiana.
Basta recordar el libro La violencia en Colombia, escrito con Monseñor Germán Guzmán y Eduardo Umaña Luna, cuyo análisis de las causalidades explicitadas sobre la sociología del conflicto, continúan siendo marco de referencia para los estudiosos de una tragedia que permanece. Su método de investigación que confrontaba siempre las realidades para desarrollar estudios sobre la Colombia y sus regiones, le concedió a su trabajo una dimensión y un reconocimiento internacional.
Hasta el final de su vida entendió que parte de su misión era participar como intelectual en la propuesta política hacia una Colombia distinta: más equitativa, más justa y con oportunidades para todos. Fue parte de la izquierda y creyó hasta el final en la posibilidad de la toma del poder por la vía democrática, con un sólido apoyo en el conocimiento de las realidades regionales, locales, nacionales e internacionales.
Durante sus últimos años lo veíamos caminando con dificultad desde sociología hasta el Instituto de Estudios Políticos. Los alumnos y los colegas lo detenían para comentar con él los avatares del país o simplemente para saludarlo con orgullo.
Durante la última etapa era notoria la nostalgia por la muerte de su compañera de vida y eximia intelectual, María Cristina Salazar.
Supongo que como otros de sus compañeros generacionales de investigación, de polémica, de dialéctica, sintió que la soledad lo embargaba y decidió retirarse definitivamente. Como buen creyente estaría seguro que en el más allá se encontraría con ellos (Camilo Torres, Germán Guzmán, María Cristina Salazar, Virginia Gutiérrez, Gerardo Molina, Luis Carlos Pérez, Umaña Luna, Umaña Mendoza, Jaime Pardo y... tantos otros), todos miembros de nuestra comunidad académica, y podría compartir ideales, para continuar juntos un nuevo camino de búsqueda de reivindicaciones sociales. Muy seguramente, estará planeando la reimpresión de la revista Alternativa.
Compartí con Orlando, como con mi padre, "un espacio en la Universidad Nacional de Colombia, ambos como profesores, así como nuestro común anhelo de fortalecer la educación pública como forma de respuesta de una sociedad a las terribles desigualdades en el conocimiento. Siempre fueron importantes sus análisis lúcidos y continuamente expusieron la necesidad de definirse como intelectuales comprometidos con la Colombia profunda, esa Colombia policlasista, multiétnica y pluricultural".
Con el poeta no queda más que decir "Señora Muerte que se va llevando todo lo bueno que a nosotros topa".
dgumanam@unal.edu.co Germán Umaña M.
Profesor, Universidad Nacional
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