Sobre el presupuesto del 2009
05-08-08 -
Las circunstancias de la economía colombiana demandaban algo más contundente de la política fiscal.
El Gobierno, de conformidad con el mandato constitucional, ha presentado a consideración de las cámaras el presupuesto del 2009 por valor de $140,5 billones. Es una buena ocasión para consignar -así sea someramente- algunas reflexiones preliminares sobre el significado económico que entraña este presupuesto.
En primer lugar, hay que registrar que marginalmente el Gobierno hace un tenue esfuerzo por presentar un presupuesto más austero que el que se está ejecutando en el 2008.
En efecto, mientras el presupuesto del Gobierno Central del año en curso se liquidará con un déficit equivalente al 3,3 por ciento del Producto Interno Bruto, el del año entrante se ha proyectado con un déficit del 3,0 por ciento. Es decir, hay una mejoría de 3 décimas si se compara el presupuesto del 2008 con el de 2009.
El déficit sector público agregado se proyecta en 1,4 por ciento del PIB. Se continúa así la tendencia de que el sector descentralizado atenúa el hueco que se genera por el lado del Gobierno Central.
Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo: ¿Constituye esta tenue mejoría una respuesta contundente (como la que se esperaba) para que de la política fiscal pueda decirse que se ha convertido en una fuerza atenuadora de la revaluación, de la inflación y del alza en las tasas de interés? ¿Es una aliada eficaz del Banco de la República? ¿O es por el contrario una política fiscal que le deja el peso del ajuste al Banco Central al que ahora tanto se critica?
Mucho me temo que esté sucediendo lo último. Es tan tenue la mejoría fiscal que denota el proyecto de presupuesto del 2009 que prácticamente las cosas van a seguir como vienen.
No es que un déficit del 3 por ciento del PIB no pueda financiarse con facilidad. Es que la gran oportunidad para dar un viraje de 180 grados y para lanzar un mensaje contundente de austeridad se ha perdido.
Después de la gran alharaca que acompañó hace algunos días los recortes por 1,5 billones en el presupuesto del 2008 se esperaba algo de mayor envergadura para el 2009. Pero los efímeros anuncios de austeridad se esfuman con este proyecto.
El programa de gastos del gobierno central crecerá con relación al del 2008 en un 13,1 por ciento. O sea, el gasto público en el 2009 se incrementará a una velocidad de más del doble de la inflación el año entrante.
El Gobierno ha tenido una notable bonanza de ingresos públicos durante los últimos años. No solo el recaudo de los impuestos tradicionales ha crecido espectacularmente por razones asociadas al buen comportamiento de la economía y a la gestión de la Dian, sino que ha contado con ingresos nuevos abundantísimos como los que generan el impuesto al patrimonio y las rentas derivadas de la tributación sobre los combustibles. Y sin embargo, el déficit se perpetúa...
Pero la bonanza de ingresos públicos se ha desperdiciado para construir un superávit anticíclico como se necesitaba. Y como habría sido posible diseñar de mediar una verdadera decisión política. Tal como lo ha hecho Chile, por ejemplo. Esto hubiera sido una respuesta contundente ante las fuerzas revaluacionistas que tanto están afectando a los sectores exportadores.
Desafortunadamente no se hizo. Ni se va a hacer durante el 2009.
Lo anterior no significa que en el proyecto del 2009 no se encuentren cosas plausibles: el nivel de endeudamiento externo del país sigue disminuyendo, se asumen contingencias costosísimas (más de 3,2 billones de pesos) derivadas de fallos judiciales que con gran valor ha denunciado el ministro Zuluaga; y el llamado balance primario de las cuentas públicas es de signo positivo.
Pero las circunstancias de la economía colombiana demandaban algo más contundente de la política fiscal, un presupuesto en superávit, no en déficit. Y eso no se ha querido alcanzar.
jotacrestrepo@yahoo.es Juan Camilo Restrepo
Ex ministro de Hacienda
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