Respuesta a la crisis alimentaria

23-04-08 -

La crisis de alimentos nos ha permitido a todos volver los ojos a los temas agrícolas, marginados a nivel mundial por un ciclo de 30 años de comida barata que ha finalizado de manera silenciosa e inesperada.

De golpe y porrazo nos despertamos todos con una economía globalizada en la que el alza continuada de los precios de los alimentos no es un fenómeno transitorio, sino una manifestación o revolcón estructural agropecuario de mediano, e incluso de largo aliento.

Las organizaciones que tienen peso específico a nivel mundial en la tarea de monitorear y proyectar el comportamiento de los productos agrícolas básicos (FAO, Ocde y Usda), coinciden en que los precios de estos productos se mantendrán elevados durante el resto del 2008 y el 2009, con un descenso inicial en el 2010, cuando la oferta agrícola responda a las nuevas condiciones de la demanda y se anticipe a los fenómenos especulativos que alteran el equilibrio de la cadena alimentaria.

En cualquier escenario, los precios proyectados agrícolas se situarán muy por encima de los niveles registrados en el 2004, hasta por lo menos al 2015. Estas proyecciones pueden, según el Banco Mundial, ajustarse hacia arriba en la medida que se amplíen las medidas para alcanzar la seguridad energética y se implementen medidas más estrictas en el campo ambiental para reducir las emisiones de dióxido de carbono.

Las perspectivas de los precios de los alimentos son claras, no así sus efectos. El alza en los precios de los alimentos no se traslada inmediatamente a la inflación doméstica, pues sus efectos se amortiguan por la continua debilidad del dólar, la estructura del mercado doméstico y las políticas de estabilización de precios, de abastecimiento y de fomento de la oferta agrícola aplicadas en el ámbito nacional, tal como ocurre hoy día en Colombia. De igual manera, el impacto entre naciones es también diferenciado: los países en desarrollo importadores netos de alimentos ven menguados sus ingresos, lo que eleva sus niveles de pobreza o incluso de miseria rural y urbana, mientras que los exportadores netos se benefician de esta bonanza agrícola.

La pregunta del millón es: ¿cómo enfrentar esta crisis alimentaria? En el corto plazo, la mejor opción para enfrentar la inseguridad alimentaria en los países en desarrollo de alto riesgo es por medio de transferencias de efectivo y fortalecimiento de los programas de protección social y nutricional a favor de los grupos vulnerables.

Dado el carácter externo de la inflación de alimentos, la política monetaria no es la más aconsejable para los países en desarrollo.

Por el contrario, esta es la oportunidad para convertir a la agricultura en una prioridad nacional que se traduzca en mayores niveles de inversión y producción agropecuaria, con crédito blando e instrumentos de manejo de riesgo, como se hace actualmente en Colombia.

A los países desarrollados, corresponsables del estado de postración de la agricultura mundial, les incumbe desmantelar los subsidios y elevados niveles de protección agropecuaria.

Andrés Espinosa Fenwarth - Asesor del Ministro de Agricultura

COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.