Esta verdad de a puño desde el punto de vista matemático, parece no ser reconocida por buena parte de la opinión pública cuando de analizar las cifras de la deuda pública se trata, tanto a nivel interno como externo. Suele prevalecer la idea de que el gran problema de las finanzas públicas y casi de toda la economía está en el peso asfixiante de la deuda externa y, en ese contexto, son frecuentes afirmaciones como aquella, según la cual, cada niño que ve la luz en Colombia trae un pan debajo del brazo, pero al mismo tiempo una deuda de dos mil dólares a perpetuidad.
Esto puede ser parcialmente cierto pero como también suele ocurrir, los árboles frecuentemente no dejan ver el bosque. Para tener un panorama claro acerca de la problemática de la deuda pública es preciso conocer y analizar más en detalle sus respectivas cifras.
Sea lo primero recordar que la deuda externa total de la economía colombiana es de 44 mil millones de 'cada vez más devaluados dólares'. Pero como no todo lo bueno o lo malo que ocurre en el país es mérito o culpa del Gobierno, hay que aclarar que en esa cifra está incluida tanto la deuda del Gobierno como la del sector privado.
Esta última asciende a 16 mil millones de dólares y se origina básicamente en operaciones de las entidades financieras y de las filiales de multinacionales radicadas en el país. Se deduce entonces, que la que es estrictamente pública en el frente externo asciende a 'solo' 28 mil millones de dólares, fruto de créditos recibidos de organismos de carácter multilateral como el Birf, el BID o la CAF, pero especialmente de la colocación de bonos de deuda en el exterior entre ciudadanos del mundo dispersos a lo largo y ancho del orbe terráqueo.
Con el oprobioso e imperialista Fondo Monetario Internacional -gracias a Dios- no tenemos ninguna obligación financiera en función de la relativa estabilidad que históricamente ha mostrado nuestra economía y que ha evitado llegar a tocar sus puertas directamente. El acuerdo de contingencia suscrito en el año crítico del 99, que nunca llegó a ponerse en práctica, ya caducó y nada nos ata con el FMI.
No sobra reseñar que la mayoría de los países de la región han venido siguiendo el buen ejemplo colombiano y han dejado de acudir al FMI e incluso, han pagado sus acreencias con anticipación.
El Gobierno argentino tiene aún muy maltrecha su imagen en el exterior (financieramente hablando), pero ha podido suplir la 'ayuda' del FMI con la colaboración de los petrodólares de Hugo Chávez.
Toda esta realidad le plantea un complicado reto al FMI, pues está demostrado que las entidades financieras pueden llegar a enfrentar con sus clientes dos tipos de situaciones bien difíciles: una, que los clientes no les paguen y otra que les paguen antes de tiempo.
Como mencionábamos antes, más de la mitad de la deuda externa del Gobierno es el resultado de periódicas y frecuentes emisiones de bonos adquiridos por ciudadanos de muchos países, totalmente extraños entre sí, pero con un denominador común, cual es el de ser exitosos en su respectiva actividad y dueños de una liquidez abundante. Con un poco de imaginación uno podría pensar que Julia Roberts, Cristiano Ronaldo o las Tatoo -por exitosas y poderosas económicamente hablando- pueden estar en la larga lista de los 'benefactores' del presupuesto nacional de Colombia.
Los 28 mil millones de dólares convertidos a pesos representan un poco menos de 60 billones de pesos. La deuda pública interna, la que resulta de las masivas emisiones de TES, vale 90 billones de pesos. Si algún colombiano tiene problemas para conciliar el sueño preocupado por una deuda que vale 60, ¿qué podrá ocurrirle con una deuda que vale 90? La matemática no miente y 90 serán siempre más que 60.
Gonzalo Palau Rivas - Profesor de Economía, U. del Rosario