'Un día de cólera'

08-04-08 -
"El libro lleva de la mano minuciosamente al lector por cada una de las calles, de los barrios y de los edificios que sirvieron de escenario al épico levantamiento".

Arturo Pérez-Reverte nos está acostumbrando a su gran disciplina de escritor. Cada año a más tardar pública un libro espléndido. El último se titula Un día de cólera. En él reconstruye con asombrosa fidelidad lo que fue aquel dramático 2 de mayo de 1808 en Madrid, cuando un pueblo armado de rabia, palos, navajas y armas primitivas desafió a los 30.000 soldados del mejor ejército con que contaba entonces Europa: el del emperador Napoleón.

Como lo dice el mismo autor "no es ficción ni libro de historia". No es lo primero, pues trata de un hecho real: el levantamiento de los madrileños contra las tropas de invasión napoleónicas comandadas por el general Murat como protesta por aniquilación de la independencia española y la detención en Bayona de la familia real. Pero tampoco es lo segundo, pues más que un libro histórico convencional estamos frente a una original novela histórica. Género en el cual, Pérez-Reverte se ha ido convirtiendo en un gran innovador.

El libro (acompañado de un mapa de Madrid de 1808) lleva de la mano minuciosamente al lector por cada una de las calles, de los barrios y de los edificios que sirvieron de escenario al épico levantamiento. Pérez- Reverte ha investigado con esmero todos los archivos, reportes policiales y testimonios de los episodios del 2 de mayo. En vez de un solo gran protagonista quienes aparecen como grandes personajes -con nombres propios- son los cientos, los miles de héroes de las barriadas madrileñas que dejaron en aquella célebre jornada su testimonio colérico contra el invasor napoleónico.

El desfile de nombres revela una manera curiosa de investigar que ha ido patentando Pérez-Reverte. En una de sus últimas noveles, Cabo Trafalgar, se dedicó por ejemplo a estudiar y a nombrar cuanto diseño, implemento y aparejo de marinería naval militar se utilizaba en la Europa de finales del siglo XVIII. Ahora lo hace relacionando los nombres propios de todos los héroes anónimos de la revuelta del 2 de mayo: aquellos mismo del célebre cuadro de Goya que todos conocemos.

De la cuidadosa investigación de Pérez-Reverte queda en claro que éste fue un levantamiento auténticamente popular. Lo hicieron aquellos que él enumera prolijamente. Los otros estamentos de la sociedad española: la Iglesia, la clase dirigente, el Ejército, y la junta de Gobierno que representaba en aquel dramático momento la periclitante autoridad política del Reino (uno de cuyos miembros era un antiguo virrey de la nueva Granada: Don Francisco Gil y Lemos), desaprobaron el levantamiento y buscaron -de una o otra manera- entenderse sigilosamente con el invasor francés.

Lo que no deja de ser paradójico e históricamente triste es que el más valeroso episodio de patriotismo popular de la historia española -que tanta sangre dejó regada en las calles de Madrid- se hubiera hecho para defender la corona y la legitimidad de quien pocos años después iba a revelarse como el más autoritario, despótico y represivo monarca: Fernando VII. 

Juan Camilo Restrepo - Ex ministro de Hacienda

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