Durante más de dos décadas, hasta enero del 2006, la Reserva Federal de Estados Unidos (la FED) giró en torno a la filosofía no intervencionista del presidente de aquella época, Alan Greenspan.
La tesis central de Greenspan, sustentada en la Asociación Económica Americana en el 2004, es inequívoca: "no es obvio que si se identifican de manera temprana las burbujas especulativas, estas se puedan contrarrestar a menor costo, con menor contracción económica y desestabilización financiera".
Ben S. Bernanke, presidente de la FED desde entonces, tiene una visión distinta derivada de sus 'Ensayos sobre la Gran Depresión', de los años 30, en los que rigurosamente explica cómo la reducción de liquidez (ligada a la inflexibilidad del patrón oro de la época) y el colapso del sistema bancario, debido a la débil regulación del sector, fueron los determinantes principales de la debacle económica de aquél tiempo.
Con este fantasma entre pecho y espalda, y ante la explosión de la burbuja inmobiliaria del mercado de hipotecas de alto riesgo que ha generado pérdidas por 208.000 millones de dólares en los últimos siete meses, Bernanke le ha dado prelación, -sobre la inflación- al suave aterrizaje de la economía norteamericana, en franca contracción desde diciembre del año pasado.
Bernanke, además de reducir la tasa de referencia de la FED en 200 puntos básicos este año, movimiento sin antecedentes en las últimas dos décadas, ha concentrado sus baterías en aliviar la gravísima situación de iliquidez generada por la crisis inmobiliaria de alto riesgo y la restricción del crédito. A tal efecto, la FED puso esta semana a disposición del mercado 100 mil millones de dólares, adicionales a los 260.000 millones ofrecidos hasta finales del mes de marzo, estrategia que incluye por vez primera desde la Gran Depresión, el acceso directo de sus fondos de descuento a los bancos de inversión de Wall Street, anteriormente reservados exclusivamente a los bancos comerciales y otras entidades con depósitos del público.
La FED intenta impedir a toda costa el colapso del sistema financiero que tiene pérdidas acumuladas de 195.000 millones de dólares, cuyas acciones incluidas en el Standard & Poor's 500 Index, de la Bolsa de Nueva York se encaminan hacia el tercer trimestre consecutivo con pérdidas acumuladas.
El problema es que las pérdidas de las instituciones financieras pueden seguir creciendo. Según el Federal Deposit Insurance Corp. de Estados Unidos, las deudas de dudoso recaudo superan las reservas por primera vez desde 1993 (por cada dólar de préstamos incobrables solo se han provisionado 93 centavos de dólar), lo cual hace prever nuevos ajustes y rojo en los balances de las entidades financieras en el primer trimestre del 2008.
A diferencia de Greenspan, Bernanke reconoce que la regulación financiera y la centralización de los reguladores pueden prevenir la aparición de burbujas especulativas y amortiguar sus efectos sobre las instituciones financieras. El nombre del juego en Washington y Wall Street ahora es mejor regulación financiera.
Andrés Espinosa Fenwarth Asesor del Ministro de Agricultura