No uso escoba voladora, no leo el chocolate, no tengo verrugas horrorosas , tampoco hago conjuros ni me declaro con autoridad para hacer cábalas ni pronósticos, pero en esta oportunidad me arriesgo a lanzar un vaticinio que quizá me pueda convertir en objeto para una ‘cacería de brujas’, aunque quizá no con el mismo alcance a la observada en los siglos XV y XVIII en Europa.
Tengo en mis manos la ponencia para el primer debate al Proyecto de Ley Número 118 de la Cámara de Representantes, con la cual se autoriza a la Superintendencia Financiera “unificar y controlar las tarifas por comisiones bancarias”. Desde ya y sin ninguna bola de cristal, veo que la iniciativa está condenada al fracaso .
¿Razones? Pese a que se ‘cura en salud’ en lo que tiene que ver con la libertad económica y la iniciativa privada y se escuda en el bien común, no creo que consiga un apoyo generalizado y más cuando el negocio financiero es uno de los más, sino el más poderoso de este país. O si no miren las utilidades del sistema: 8,6 billones de pesos a septiembre: seamos realistas.
Si a esto se le suma ‘el trancón’ de proyectos en el legislativo, no veo ni ligeramente probable que exista un mensaje de urgencia del Ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, a una iniciativa de esta naturaleza. No sólo por el amparo a la libre empresa, sino porque (y esto si hay que decirlo en voz baja) no resultaría muy acertado políticamente hablando.
La iniciativa del representante Jorge Julián Silva, conocido en la Cámara y en los medios por la paternidad de numerosos y célebres 'micos' -como el del costoso microchip para vehículos y el de la internacionalización del aeropuerto de Vichada, según el periódico El Tiempo, resultaría un verdadero bálsamo para los usuarios bancarizados de este país, quienes día a día reportan cientos de quejas no sólo por fallas en los servicios financieros sino por los excesivos costos que en lugar de permitir la vinculación de nuevos usuarios al sistema, los aleja.
Uno de los puntos llamativos de la ponencia es este: “para todos los casos estas tarifas no podrán exceder el valor correspondiente al cinco por ciento de un salario mínimo legal vigente. Las entidades bancarias quedarán en libertad de cobrar o no las comisiones, pero de hacerlo, deberán regularse por lo establecido en la presente ley”. Esto se cumpliría en el país de las maravillas.
Y este artículo tampoco deja de ser llamativo: “las tarifas acordadas por la Superintendencia Financiera serán obligatorias para todos los establecimientos bancarios y la misma Superintendencia vigilará su estricto cumplimiento y sancionará a los bancos que las infrijan, aplicando las medidas previstas en la sanción bancaria”.
Alina Camacho Hauad es periodista especializada en economía y escribe acerca de temas relacionados con lo que les toca el bolsillo a las personas del común. En un lenguaje sencillo, la autora ha posicionado su blog durante varios años como un espacio de referencia y diálogo sano. Alina es periodista independiente y hasta hace poco tiempo se desempeñaba como editora financiera en el diario La República. alinaperiodista@hotmail.com. http://lamesadedinero1.blogspot.com. www.twitter.com
Es una bitácora que busca intercambiar conceptos y experiencias de los lectores sobre la economía y las finanzas personales, en la que se plantean estrategias de inversión, consumo y perspectivas de la coyuntura local e internacional y su incidencia en los mercados financieros.