Si Kenneth Branagh (director de cine y teatro shakesperianos) y el editor de The Economist se hubieran sentado a concebir una zaga, no hubieran podido crear una historia, por una parte, tan fascinante en sus virajes y desenlaces; y por otra, más comprehensiva de los elementos constitutivos del capitalismo en sus diversas fases.
El script involucra personajes como el padre común Ferdinand Porsche, genio reconocido póstumamente en 1999 como el ingeniero automotriz del siglo; su hijo F. Anton (Ferry) con quien diseño el VW escarabajo, el cual desarrolló con el apoyo de Hitler (de quien recibió la más alta distinción del Reich por el auto del pueblo); su nieto F. Alexander, quien participó en el diseño del famoso Porche 911, que estuvo entre los 5 autos reconocidos como el auto del siglo en 1999; el sobrino de éste Ferdinand Piëch, presidente de la VW desde 2002, y gerente desde 1993, y su primo Wofgang Porsche presidente de Porsche; el gerente de Porsche Wendelin Wiedeking y su subgerente financiero Holger Haerter; el primer ministro del Lander alemán de Baja Sajonia Christian Wulf y el jefe del concejo de trabajadores de VW sindicalista Bern Osterloh; y el fondo de inversión del emirato árabe de Qatar que comprará una porción de la compañía conjunta.
1er capítulo: padre e hijo empresarios Schumpeterianos
Ferdinand desarrolló el escarabajo (que también estuvo entre los 5 autos del siglo), cuyos conceptos fueron trasladados a los Porsche.
Cayó preso por su cooperación con el Reich después de la guerra, cuando fue obligado a mover su planta a Francia como parte de las reparaciones de guerra. Su hijo Ferry logró poner en marcha la empresa familiar (después de un periodo en que se dedicó a reparar hasta bombas para sobrevivir y pagar la liberación de su padre) en una colaboración con VW que incluyó el que ésta les pagara regalías por el diseño del escarabajo y distribuyera los primeros Porsche (todo sin ninguna financiación bancaria a la que no tenían acceso como resultado de medidas de la ocupación americana).
De sus competencias técnicas y empresariedad surgieron las que vinieron a ser por una parte, la tercera compañía automotriz del mundo, segunda en Asia después de la primera global Toyota y líder en LA con su planta en Puebla, abasteciendo el mercado americano y sus cuatro plantas en Brasil, y en muy superiores condiciones frente a la crisis actual que GM desplazada al segundo lugar; y por otra, el fabricante de automóviles deportivos de lujo más reconocido, incluso por su éxito en las pistas de carreras.
Una zaga de espíritu innovador tecnológicamente y empresariedad del tipo reconocido por Schumpeter, cuando elevó a lo que vino a ser conocido en la profesión económica como Empresario Schumpeteriano al pináculo del protagonista principal del drama del desarrollo capitalista.
Con espíritu alemán, en tanto ambas compañías han sido representativas de aspectos característicos del capitalismo alemán: el modelo de producción diferenciada de calidad (más la parte Audi del grupo VW y Porsche); y de relaciones cooperativas características de él, con pymes proveedores de alta ingeniería en redes características del tejido productivo de Baden Wurtember (Porche) y con los trabajadores que disfrutan de un régimen de altos ingresos a cambio de su compromiso con la calidad y la innovación (VW, régimen de altos remuneraciones-productividad-calidad amenazado por la competencia global).
Relación cooperativa con los sindicatos, concertada en bien del desarrollo regional por el Estado, específicamente el de Baja Sajonia donde se concentran 5 plantas de VW, el cual tiene desde la privatización de VW en 1960 los privilegios corporativos concedidos por la llamada Ley VW.
2º capítulo: de la ingeniería mecánica a la ingeniería financiera
¿Cómo fue posible que Porsche llegara a estar a punto de tomarse el control propietario y corporativo de un gigante global 15 veces más grande?
Tanto los mecanismos utilizados por el gerente financiero de Porsche como su eventual fracaso son ilustrativos de la financialización de la economía global, un proceso que ha conducido a la hipertrofia del sector financiero vs. el sector productivo, en un proceso que incluye que importantes porciones de este último desvíen su actividad de la empresariedad productiva innovadora personificada por los primeros representantes de la dinastía Porsche a la especulación financiera.
En jugada maestra Porsche cornered el mercado de acciones de VW, logrando involucrar a los bancos de inversión de Londres en short selling de ellas, esperando que la crisis de la industria automotriz se llevaría también su precio.
Por tres años entre 2005 y 2008, Porsche había comprado calladamente acciones de VW presionándolas al alza hasta que el 26/10/08 anunció que ya poseía el 43% de ellas, mas contratos derivados por 32%. Con lo cual desencadenó un pánico a la compra entre esos inversionistas cuando se dieron cuenta que Porsche era el único poseedor de las acciones que ellos habían tomado prestadas para venderlas con la esperanza de que después podrían repagarlas comprándolas a un precio más bajo (la riesgosa operación de short selling que reguladores quieren prohibir como parte de las medidas para impedir 'vacalocas' financieras como la que se acaba de desinflar, llevándose de paso la economía global).
Con la disparada del precio de las acciones (5 veces, lo que llegó en un momento a hacer a VW la compañía más valiosa globalmente), Porsche hizo una ganancia de US$40.000 millones a costa de los supuestos mejor financistas del mundo y liberó para la venta el 5% de las acciones de VW para que estos pudieran cumplir sus obligaciones. Pero, en viraje shakesperiano mostrando la futilidad de toda empresa humana guiada sólo por la codicia... no lograron su objetivo de tomarse VW.
¿Cómo fue posible que fracasaran después de semejantes ganancias estratégicas? Se trató de la típica pesadilla del financista que se despierta con el guayabo de que tiene que pagar las obligaciones con las cuales financió su rumbera operación.
Con una serie de complicaciones, unas ligadas a su actividad como actor en los mercados financieros: su operación dañó no sólo su reputación con el sistema financiero, sino que también afectó los hedge funds, cuyos problemas ya venían erosionando el sistema financiero y la economía globales, y le hizo difícil conseguir crédito, incluso con el banco de desarrollo alemán KfW. Y otras ligadas a instituciones mencionadas del modelo alemán de capitalismo: el estado alemán de Baja Sajonia (Wulf) usó la Ley VW (que le da el privilegio del 20% de las acciones de VW y limita a ese mismo porcentaje el derecho de voto de cualquier socio por alta que sea su participación accionaria) con el apoyo de los sindicatos (Osterloh) a pesar de las iras de la Comisión Europea.
Epílogo: de El Mercader de Venecia y los petrodólares
En una humillante derrota que recuerda la de Shylock en la tragedia de Shakespeare (historia de vendetta personal como de codicia) es ahora Porsche, quien va a ser tomado por VW como salida a la desastrosa situación financiera en que la dejó su fallido intento. Las juntas de las dos compañías aprueban la fusión y el gerente de Porsche, Wiedeking y su subgerente financiero, Haerter salen, y las conversaciones sobre la fusión avanzan con el apalancamiento financiero de 7.000 millones de euros del fondo de inversión de Qatar que le compra a Porsche parte de su 51% en VW (17% de VW en acciones y opciones para facilitarle el pago de la deuda de 10.000 millones de euros con la que financió su intento).
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