Publicidad
EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Pocas instancias como la actual materializan el significado de la palabra incertidumbre. Luego de 15 años de participar de manera activa en los mercados de capitales tanto a nivel local como internacional, llego a la conclusión de que lo más sensato es incrementar la participación de efectivo o caja en el portafolio, o incluso, llevarlo a niveles muy cercanos al 100 por ciento. La prensa especializada ha tratado con amplio nivel de detalle como la actual crisis hipotecaria y financiera en los Estados Unidos, ha desatado intervenciones agresivas por parte de Reserva Federal (FED), bajando tasas de interés en el orden de 325 puntos básicos desde final de 2007 a su actual nivel del 2 por ciento. Como resultado, el dólar continúa debilitándose, y los inversionistas para refugiarse ante la pérdida de valor de sus activos denominados en la moneda del país del norte, han presionado al alza el precio de los commodities, siendo el más representativo el petróleo, el cual ha registrado un incremento de más de un 40 por ciento en lo corrido del año, con el agravante de que varios bancos de inversión pronostican el precio del barril por encima de los Us$150.oo para finales del 2008. En consecuencia, la misma FED se encuentra en una situación poco envidiable. En el más reciente pasado, funcionarios del Banco Central estadounidense han reflejado su preocupación por los actuales niveles de inflación del 2,3 por ciento, y por ende, los mercados del futuro están incrementando sus apuestas sobre el fin del ciclo expansionista. Sin embargo, analistas más escépticos cuestionan dicho proceder teniendo en consideración que el alto nivel de desempleo, del 5,5 por ciento, no es señal temprana de una recuperación económica, y aunque técnicamente Estados Unidos no se encuentra en una recesión, los datos macro-económicos continúan reflejando debilidad en los precios de las viviendas, desaceleración en el otorgamiento de créditos, incremento en el deterioro de la cartera de consumo y otros tantos indicadores que reflejan un claro desánimo en el frente industrial como en la confianza del consumidor, los cuales no brindan señales de un cambio en la tendencia. Estas circunstancias han generado un alto nivel de incertidumbre a nivel bursátil, en el cual ningún sector logra escaparse de su dosis de volatilidad diaria. Aunque pareciera que los commodities son los activos preferidos por los inversionistas más sofisticados, analistas técnicos como fundamentales conceden opiniones sobre una burbuja que empieza a formarse con sus debidas consecuencias. Adicionalmente, en el ámbito de los Mercados Emergentes, que pensaron que en primera instancia dichas economías lograrían compensar lo acontecido en los Estados Unidos, han experimentado los efectos nefastos de sus respectivas inflaciones atadas a las decisiones a nivel de políticas monetarias. Mercados bursátiles como los de la India y China han presentado bajas en lo corrido del año del 35 por ciento y de un 20 por ciento respectivamente. Situación crítica en Colombia
Este último, obstinado con bajar la inflación a como dé lugar, ha generado un diferencial en tasas de interés con respecto a los Estados Unidos, el cual se convierte en el caldo de cultivo del Carry-Trade, en donde el inversionista -especulador- se endeuda con la moneda del país que experimenta bajas tasas de interés, para destinar dicho capital en el país con mayores tasas de interés (i.e. USA vs. Colombia).
A paso seguido, el Gobierno, con la instauración de los controles de capitales, equivocadamente considera que la apreciación del peso es consecuencia del capital que proviene del exterior y que ingresa a nuestra bolsa, lo cual en más de una oportunidad se ha demostrado que no es el caso, y por el contrario, los montos transados tanto en los mercados de renta variable como de renta fija siguen disminuyendo con el correr de los días.
Además, la estructura de nuestro mercado carece de los instrumentos adecuados para proporcionar coberturas ante situaciones como las actuales. La inhabilidad de llevar a cabo operaciones en corto de manera expedita, aunado a la falta de Market-Makers en el mercado spot de renta variable junto con la carencia de productos derivados como futuros y opciones en índices como Igbc, incrementan los riesgos que enfrentan los inversionistas. Para la muestra, los resultados por parte de los fondos de pensiones voluntarias en lo que respecta a renta variable y hasta en renta fija, dista mucho de las expectativas cifradas por el gran número de afiliados que observan de forma periódica la disminución de sus saldos.
Lo descrito anteriormente lleva a varias conclusiones. En primera instancia, salvo si usted es un inversionista de largo plazo ( 5 años en adelante), invierta en renta variable de los Estados Unidos, de lo contrario aléjese del mercado de acciones.
En el colombiano, ya ni de bolsa puede hablarse cuando una sólo acción como Ecopetrol, representa más del 50 por ciento del volumen diario. En cuanto a renta fija, no es lo aconsejable ya que con su accionar el Banco de la República indirectamente conducirá a una desvalorización de dicho activo, y por el lado del dólar, la tendencia muestra mayores probabilidades de que siga en su ruta descendente a que vuelva a los niveles cercanos a los 2.000 pesos.
A veces lo más sensato bajo una óptica de riesgo vs rentabilidad, es estar líquido o en "cash" como llaman los expertos.
PUBLICIDAD