Publicidad
A las vicisitudes por cuenta de las pirámides hay que agregar la posibilidad del derrumbe de la economía ecuatoriana, que cada vez parece más cercano.
La derrota en Caracas significa perder no solo la sede del Gobierno y la más poblada del país, sino un bastión del chavismo, manejado al antojo del Presidente.
Ver más: Análisis




Ver más: columnistas
Publicidad
Publicidad