La campaña busca impactar asemejando la vida a una lotería en la que las personas, en cualquier momento, están expuestas a 'ganarse' una situación difícil (accidente, enfermedad o muerte, entre otras cosas).
Roberto Junguito, presidente de Fasecolda, explicó que la meta es conservadora porque los seguros no son un producto de consumo masivo que se pueda vender fácilmente, sino que requieren un proceso de cambio cultural, en el que las personas se convenzan de su importancia.
El año pasado, un colombiano en promedio gastó 89 dólares en compra de seguros, cifra baja si se comprara con los 370 de Chile y los 4.086 de Estados Unidos.