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Esta figura se presentaría en el mercado con el hipoclorito de sodio. Sin embargo, los únicos proveedores de la sustancia son la propia Prodesal, Mexichem y Brinsa.
De acuerdo con la SIC, de un mercado concentrado se pasaría a un duopolio en el que las dos primeras empresas tendrán una gran porción del mercado (81 por ciento) y la tercera autoconsume el 62 por ciento de su producción porque tiene líneas propias de blanqueadores en el mercado. Es decir que se pasaría de una posición oligopólica con gran poder de mercado, donde dos de los principales actores (Mexichem Colombia y Procesal) tendrían herramientas para hacerlo anticompetitivo. La entidad desestimó la tesis de los solicitantes de la integración y dio la razón a Clorox en el sentido de que el hipoclorito de sodio no es de fácil importación al país, pues según esa multinacional se degrada durante el transporte y pierde el poder reactivo, lo que lo prácticamente lo convierte en agua. La entidad también concluye que el alto costo y el tiempo de construcción (18 meses) de una planta se convierten en otras barreras de entrada. Aún así el nuevo competidor seguiría dependiendo del cloro y la soda producida en el país por terceros. Otro factor que persuadiría a los posibles competidores de entrar a la fabricación de esta sustancia es la imposibilidad de llegar a los principales productores de blanqueadores porque las empresas lo usan para producir sus propias marcas. Mexichem le maquila la marca YES a la empresa JGB bajo la reciprocidad de la compra de la sustancia. La mexicana también ha manifestado su intención de incursionar aún más en la maquila de blanqueadores, lo cual según la SIC podría llevar en el futuro a la disminución de la oferta y la demanda de hipoclorito de sodio. Según el argumento presentado por Clorox ante la SIC, el principal fabricante del mercado industrial de hipoclorito (Brinsa) está verticalmente integrado y posee su propia marca de blanqueadores.
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