En sus estadísticas globales, el efecto de la estrategia es mayor: con una producción de 23 millones de hectolitros de la bebida el consumo de agua es de 11,5 millones de metros cúbicos, mientras que a comienzos de los 90 la cerveza sumaba 17,9 hectolitros y el agua que se usaba en el proceso de producción era de 19,6 millones de metros cúbicos.
En últimas, la compañía utiliza por año 8,1 millones de metros cúbicos menos, que podría ser el equivalente al suministro de una población como Tunja o Riohacha durante un año.
Además de la estrategia ambiental, Bavaria SABMiller reconoce que el menor gasto de agua le significa ahorro de costos y mayor rentabilidad.
Otra de las ventajas tiene que ver con la disminución de aguas contaminadas por tratar y la menor necesidad de infraestructura en sistemas de tratamiento, lo que implica, a su vez, menores costos de inversión y operación, señala la compañía. Adicionalmente, busca controlar fugas y evitar desperdicios en aseos.