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Seguirán presiones revaluacionistas

Factores globales generan presiones para el fortalecimiento del peso y se mantendrán un rato, aunque a menor escala.

En su última reunión de política monetaria, el Banco de la República decidió mantener su tasa de interés de intervención inalterada en 4 por ciento y anunció la provisión de liquidez para fin de año por 3 billones de pesos a través de compras de dólares y TES, muy en línea con lo esperado por Corficolombiana.

Estas medidas, junto con las previamente anunciadas por el Gobierno, podrían suavizar parcialmente la apreciación cambiaria, pero los efectos serán limitados. Corficolombiana insiste en que las principales presiones revaluacionistas provienen de otros factores externos más dominantes: política monetaria altamente expansiva en Estados Unidos, incremento relativo en las primas de riesgo de ese país, caída en la aversión al riesgo global, aumento en los precios de las materias primas, carry de monedas emergentes -que continúa siendo atractivo-, y flujos de inversión extranjera a Colombia relativamente estables, entre otros.

La tasa de cambio ha reaccionado al alza, en parte debido a las medidas adoptadas por el Emisor. Sin embargo, los días posteriores a los anuncios han coincidido con un episodio generalizado de mayor incertidumbre en los mercados globales como respuesta a una serie de datos económicos menos alentadores. De igual forma, era razonable esperar que los buenos resultados financieros de los inversionistas globales alcanzados hasta la fecha y la cercanía al fin del año fiscal estuvieran acompañados de algunos episodios de reducción de exposición al riesgo. Después de haber tenido un 2008 negro, tiene sentido no querer arriesgar grandes pérdidas que en sólo dos meses pudieran opacar lo logrado en 10 meses. Por ejemplo, según el índice CS/Tremont Hedge Fund Index, los fondos de cobertura (hedge funds) globales tuvieron rendimientos negativos de 19,1 por ciento en el 2008, mientras que hasta finales de septiembre los retornos acumulados en el 2009 ascendían a 15 por ciento a octubre.

Los principales indicadores que han liderado el comportamiento alcista del peso durante estos seis meses de recuperación sufrieron reversiones en los últimos días. En particular, desde la más reciente reunión del Banco de la República hasta el miércoles de la semana pasada (antes de que se revelara el dato del PIB de Estados Unidos para el tercer trimestre, superior a los pronósticos de mercado), el peso colombiano se depreció 5,5 por ciento.

Durante este mismo periodo, cayeron el petróleo (-3,2 por ciento) y el índice accionario Dow Jones (-2,1 por ciento), se apreció el dólar (+1,3 por ciento medido a través del índice DXY) y aumentaron las primas de riesgo soberanas en mercados emergentes (los CDS de cinco años de Brasil y Colombia subieron 16 pbs y 20 pbs, respectivamente).

Además, la volatilidad del peso implícita en el mercado de opciones a un mes ha aumentado sustancialmente, al pasar al 20,4 por ciento al cierre del viernes, de 17,6 por ciento antes del anuncio de las medidas antirrevaluación del Gobierno, y de 18,6 por ciento antes de las medidas de política monetaria del Emisor. Este incremento en la volatilidad de la moneda local es una combinación del desempeño negativo de los mercados globales en los últimos días y de la incertidumbre que han generado las autoridades para frenar la apreciación cambiaria.

En particular, a diferencia de previos anuncios de intervención cambiaria, los avisos del Banco de la República no sólo siembran dudas sobre la cantidad y momento para compras de divisas, sino también sobre la probabilidad de que efectivamente se realicen compras de dólares. La sola posibilidad de que el Banco inyecte la liquidez anunciada sin tener que comprar un solo dólar, agrega un factor adicional de incertidumbre que no estuvo presente en anuncios de intervención pasados y que añade una prima de riesgo adicional al peso colombiano.

Episodios cortos de desempeño negativo a nivel global, como el reciente, podrían repetirse en los meses por venir y especialmente antes de fin de año. Sin embargo, los factores globales estructurales que se han descrito con anterioridad y que generan presiones para el fortalecimiento del peso, seguirán dominando por un tiempo extendido, aunque a menor escala.

En opinión de Corficolombiana, niveles superiores a 2.025 pesos por dólar, como los observados la semana pasada, deberían ser vistos como oportunidades para rearmar posiciones largas de peso contra dólar, apuntando a niveles-objetivo cercanos a 1.900 pesos por dólar.

Finalmente, Corficolombiana cree que las preocupaciones del mercado con respecto a la implementación de controles de capital son infundadas en la actualidad. El Gobierno y el Emisor han hecho énfasis en que estas medidas administrativas sólo serían efectivas para frenar crecimientos insostenibles en el endeudamiento externo y en flujos de inversión de corto plazo.

Ninguno de estos tipos de flujos de capital están ocurriendo este año: los flujos de portafolio netos son negativos en lo corrido del año y los saldos de deuda externa privada de corto plazo están decreciendo. Solamente los flujos de inversión extranjera directa neta son positivos y la actual administración no tiene intenciones de ponerles trabas, pues éstos son consistentes con la política de atraer inversión de largo plazo.

ANDRÉS PARDO AMÉZQUITA / Gerente Investigaciones Económicas

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