Las obras previas al inicio del llenado de la represa presentan un avance del 80%. Ya anuncian nuevos proyectos agropecuarios.
No solamente donar recursos, subsidios y otorgar ayudas en dinero o en especie puede considerarse responsabilidad social empresarial. En este concepto también encajan aquellas acciones que, aunque parezcan obvias u obligatorias, generan un mayor nivel de bienestar a la comunidad.
En esta consideración figuran muchas de las actividades que desarrollan las entidades del Estado, que aunque fueron creadas para ello, están realizando un labor de impacto en la comunidad.
Uno de esos casos es el que se registra en la una región deprimida de La Guajira, en donde el Instituto de Desarrollo Rural (Incoder) ejecuta la construcción del distrito de Riego del Río Ranchería, obra que la comunidad espera desde hace más de medio siglo.
Los habitantes de la región dicen que muchos de los líderes locales que hace 50 años propusieron la construcción del embalse ni siquiera podrán ver la obra en operación, pues varios de ellos ya fallecieron.
Ahora, el distrito de riego está próximo a ser una realidad, pues en estos momentos se están construyendo los túneles de conducción de agua y los canales principales del distrito de riego.
El primer impacto del proyecto es la generación de empleo en la región. En la ejecución de las obras trabajan al menos unas 1.000 personas, entre obreros, contratistas, transportadores, ingenieros y demás personal requerido para este tipo de iniciativas.
En una etapa posterior, que también está programada, se trabajará en la construcción de los canales intraprediales, es decir, en las conducciones de agua hacia las fincas y directamente a los cultivos.
Además de que los recursos ya fueron asignados por el Gobierno, en la actualidad, la ejecución ronda el 80 por ciento del total de las obras que requiere la represa, antes de iniciar su proceso de llenado, el cual está previsto para los años 2010 y 2011.
Según el director del Incoder, Rodolfo Campo Soto, los beneficios de esta obra llegarán a más de 1.000 familias de la región, lo que convertirá a La Guajira y parte del departamento del Cesar en una zona competitiva para producir alimentos. En total, el riego llegará a 18.536 hectáreas cultivables
El distrito de riego traerá a la región una nueva cultura de producción, pues será posible cultivar alimentos en los que nunca antes se había pensado para ese tipo de suelos.
Un ejemplo es el cacao. Se trata de un producto que ya ha comenzado a generar los primeros proyectos y que se beneficiará del distrito de riego del río Ranchería, lo que generará empleo permanente para centenares de personas.
De la misma manera, los habitantes de la zona podrán saltar de la ganadería extensiva, que en promedio maneja una res por hectárea, a una producción más intensiva de mínimo dos cabezas de ganado por hectárea.
Es más, según los estimativos de impacto favorable hechos por el Incoder, Los campesinos de la región podrán sembrar hortalizas y frutas para abastecer la demanda interna e incluso para exportación, lo cual se facilitará debido a la cercanía de la región con los principales puertos del Caribe ubicados en Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.
Esta mayor producción de alimentos generará ingresos adicionales, a través de nuevas alternativas de producción, para pequeños, medianos y grandes propietarios de tierras, en tanto que los consumidores pueden verse abastecidos a menores precios.
También está previsto el uso del riego para uno de los cultivos más representativos del país. Se trata de la palma de aceite, cuyo futuro está asegurado con el desarrollo de los biocombustibles y de la industria de la bioquímica.
Esta obra, la más grande del sector agropecuario de los últimos años, busca lograr la reactivación de la economía de La Guajira, con mejoras y beneficios.
Llegará la energía
Además del impacto favorable en el sector agropecuario de la región, miles de familias campesinas del departamento y otras zonas vec inas, se beneficiarán del suministro de energí o de la mejora en el servicio.PUBLICIDAD