Los proyectos en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador han generado ahorros que van desde los 32 a los 42 dólares mensuales para familias de bajos recursos.
En Bogotá y Medellín, por ejemplo, este tipo de proyectos que benefician a familias desplazadas, ha permitido ahorros de hasta 42 dólares en los gastos de comida.
Los proyectos apoyan la producción de hortalizas en las zonas urbanas con la entrega de insumos y capacitación en buenas prácticas para generar huertas que benefician a 2.703 familias.
"En sólo 10 metros cuadrados, es posible lograr una cosecha promedio mensual de 20 kilos de hortalizas", dice la FAO.
La entidad anotó que la comercialización de excedentes de la producción de dichas huertas ha permitido la reinversión en ellos y se ha transformado en un apoyo a la seguridad alimentaria de las familias pobres, ya que los alimentos producidos se venden a comedores escolares públicos.
"Siempre que se utilicen buenas prácticas que aseguren la calidad de los alimentos y el cuidado necesario con el medio ambiente, la producción para autoconsumo es una estrategia que puede ayudar a enfrentar crisis", afirmó el representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, José Graziano da Silva.
En otro país donde se han ejecutado este tipo de proyectos, Bolivia, en la zona de El Alto, el proyecto Micro Jardines Populares de huertas familiares genera un ahorro mensual promedio de 32 dólares para 1.500 familias.
Cerca del 60 por ciento de estas destinan este ahorro a complementar su alimentación con productos como aceite, arroz y huevos.
Organizadas en pequeños grupos de productores, la venta de los excedentes de las huertas genera ingresos de hasta 47 dólares mensuales, que son reinvertidos en la producción. En otro país, Ecuador, el proyecto busca mejorar las condiciones nutricionales de la población infantil en situación vulnerable.
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