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Colombianos falsifican títulos para acceder a puestos de trabajo, reveló estudio de Competencia Humana

En el país, la práctica de falsificar títulos es más común de lo que se cree. En el mercado negro se consiguen diplomas de bachiller por 80.000 pesos y de profesional o técnico, por 120.000 pesos.

A partir de 6.000 documentos presentados por los candidatos a ocupar cargos en el sector manufacturero, financiero, nivel operativo, medio y gerencial, se detectaron 300 títulos falsos en los niveles de bachiller, técnico, tecnólogo y profesional.

Según el cazatalentos Alexander Bonilla, no hubo diferencias significativas entre sexo (45 por ciento mujeres y 55 por ciento hombres) y edad (de 18 a 30 años, 20 por ciento, de 31 a 40 años, 55 por ciento y de 40 años en adelante, 25 por ciento).

En general se trataba de personas con experiencia laboral de más de dos años (97 por ciento). Lo cierto es que la probabilidad de contratar a una persona con un diploma falso de esa población de es uno en 20, según el experto.

En cuanto al nivel académico, 75 por ciento bachilleres, 16 por ciento técnicos y 9 por ciento profesionales.

El estudio también encontró que el 20 por ciento de los documentos falsos correspondían a entidades académicas 'fantasma' que nunca han existido. Fueron adulterados 230 documentos, esto es el 76,6 por ciento, y con falsedad total 70 documentos, lo que equivale al 22,4 por ciento.

La actitud delata

Durante el proceso de verificación de los documentos, se encontró que las personas con documentos falsos tuvieron actitudes comunes en el momento de solicitar la lista como excesiva amabilidad, firmeza en la comunicación, aceptación de las condiciones de verificación de datos, comentarios que presuponen poco éxito a la hora de hacerlo como robo, extravío, mudanza, incendio, inundación, clausura y desconocimiento del paradero de la institución educativa. "En ese momento, muchos desistieron del proceso", añade Bonilla.

En el momento de la entrega de los documentos, se encontró que los candidatos tenían expresión rígida y limitada, evadían el contacto visual, tendían a tocarse la cara y conductas de escape, como alegar que tenían afán u otra cita. En los peores casos, se dieron intentos de soborno.

Lo peor de todo es que una vez se identificaron los diplomas falsos, la compañía decidió hacer una confrontación con los candidatos.

"El primer grupo que representaba el 80 por ciento tuvo una actitud de negación, evasión del momento y agresividad. Sólo el 20 por ciento restante mostró aceptación, ofreció disculpas y pidió consejo para modificar su comportamiento", concluye Bonilla.

Así mismo, el análisis de los documentos de soporte de la experiencia laboral encontró que los aspirantes habían tenido vínculos anteriores con entidades bancarias y de nombre en el país.

Por eso, el cazatalentos enfatiza en la importancia de establecer estrategias en las empresas para conocer a quien están contratando.

El análisis

El juicio sobre la legitimidad de un diploma se construye a partir de dos técnicas de análisis, de acuerdo con Alexander Bonilla.

La primera es la verificación directa con la fuente primaria y la segunda, por medio de técnicas de autenticidad que permiten interpretar un diploma, con base en características como soporte, escritura, lenguaje, íconos y el origen del mismo.

"Este examen permite clasificar los documentos, si corresponden a la realidad en cuanto a su contenido y época. Otro es el caso de originales y copias que presentan modificaciones o alteraciones", dice.

Así es que recomienda que por muy idóneo o recomendado que parezca el aspirante, una evaluación no sólo de los documentos sino de su comportamiento es clave antes de contratarlo.

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