El ministro de Economía, Carlos Fernández, al frente de una comitiva del Banco Central, participará de la reunión de primavera del FMI en Washington.
En los últimos cinco años, el ex presidente y su esposa no se han cansado de acusar al FMI de los avatares económicos que sufrió el país y del modelo neoliberal que el organismo promovía.
Pero desde hace varios meses, tras desatarse la crisis global, la pareja no menciona en sus discursos a la institución.
Los voceros del Gobierno reiteraban ayer que el país no seguirá el camino de Colombia y de México que apelaron a la Línea de Crédito Flexible en busca de divisas, "porque no nos hace falta".
Sin embargo, economistas y políticos opositores encienden las alarmas. "Estamos en recesión y se nota en la recaudación. Estas y otras variables negativas nos llevan a preguntarnos sobre el desafío del Gobierno de cubrir los compromisos externos por 28 mil millones de dólares este año sin poder acceder al crédito externo", opinó el economista Carlos Melconian.
La respuesta parece dársela el vicepresidente, Julio Cobos, cuando afirma creer que "el Gobierno terminará acudiendo al Fondo en busca de préstamos porque en el segundo semestre la economía estará más complicada".
Pero, ¿qué fue lo que cambió en el FMI para que los Kirchner vuelvan a beber de su fuente tras cancelar la deuda con el organismo?
"Evidentemente los que cambiaron son los Kirchner, que ahora cantan 'por la vuelta' con el FMI. O mejor dicho, es una muestra más de que aquellas críticas eran 'para la galería', ya que nunca les importó una política económica alternativa y nunca se fueron del todo de los conceptos que pregona el Fondo", asegura Víctor De Genaro, ex líder de la combativa Central de Trabajadores de Argentina.
PUBLICIDAD