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Guido Mántega, admitió que la crisis financiera en los mercados mundiales moderará el crecimiento de la economía del país en 2009.
"Brasil está en condiciones de mantener su ritmo de crecimiento haciendo ajustes, el Gobierno no puede quedarse de brazos cruzados y debe responder a los desafíos de la crisis", dijo Mántega, sin cuantificar el impacto.
Recordó que este año el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil subirá más de 5 por ciento y que "solo por inercia, sin hacer nada", esa evolución garantiza un crecimiento de 2 a 2,5 por ciento en el 2009, por eso criticó a los agoreros que pronostican una mayor ralentización de la economía en el país.
El principal efecto de la crisis en Brasil ocurre en el mercado del crédito, porque los empresarios no consiguen financiamientos internacionales para el comercio exterior y recurren al mercado interno, donde amplían la demanda y la competencia por recursos crediticios, dijo el ministro.
"Los bancos entonces no atienden a todos lo clientes o cobran tasas de interés muy alto", afirmó Mántega, al explicar la falta de liquidez.
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