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El encuentro que se iba a llevar a cabo en Tarija (sur boliviano) tuvo que ser aplazado debido a violentas protestas de pobladores cerca del aeropuerto donde debían llegar.
Las manifestaciones, que habían comenzado la noche del lunes, recrudecieron el martes, desplazándose a las cercanías de aeropuerto Oriel Lea Plaza, donde unas 200 personas quemaron neumáticos e intentaron tomarlo sin éxito.
Los reclamantes hostigaron a los policías que resguardaban el aeropuerto, lanzándoles piedras y petardos, con gritos contra el mandatario izquierdista. La respuesta fueron gases lacrimógenos y el refuerzo de agentes al ingreso del aeropuerto.
Las escaramuzas dejaron al menos dos heridos por disparos de balines.
Hugo Chávez (Venezuela) y Cristina Kirchner (Argentina) tenían previsto viajar desde Buenos Aires a Tarija para la apertura de pliegos de una planta procesadora de gas, apoyada por las empresas estatales de energía Enarsa de Argentina y Pdvsa de Venezuela.
Pero el viaje, a pocos días de un referendo en el que el presidente Evo Morales y ocho prefectos se juegan sus puestos, despertó suspicacias en la oposición.
Poco antes de que se conociera la suspensión del viaje, Reynaldo Bayard, líder civil de Tarija, la región más rica en gas de Bolivia, dijo que se rechaza a Morales pero también la presencia de los otros dos presidentes que "han venido a hacer campaña proselitista" para el referendo del domingo.
La zozobra que se vivió en Tarija (de 200.000 habitantes) llevó a Hugo Chávez a anunciar en Buenos Aires que se suspendía la reunión.
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