Según las últimas cifras disponibles de los dos organismos, más de 1.300 millones de personas viven en la pobreza extrema en el mundo en desarrollo, el equivalente al 25 por ciento de la población.
El informe del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta de una situación de "emergencia" y advierte que más de 1.000 millones de personas padecerán de hambre crónica a raíz de la "gran recesión" que castiga al planeta. La contracción económica mundial revertirá los logros en la lucha contra la malnutrición y convierte en "especialmente urgente" la necesidad de invertir en el sector agrícola, indica el informe. El análisis señala que al ritmo actual los países en desarrollo serán incapaces de alcanzar la mayoría de los ocho objetivos establecidos durante la Cumbre del Milenio de la Organización de Naciones Unidas (ONU) del 2000 en Nueva York. El Banco Mundial cree que el primero de esos objetivos, que busca reducir a la mitad la pobreza extrema para el 2015 frente a los niveles de 1990, es todavía alcanzable, aunque "abundan los riesgos". Un 41,7 por ciento de los habitantes del mundo en desarrollo vivía en la pobreza extrema en 1990. El estudio subraya que otras de las metas del Milenio, como la reducción de la mortalidad materna e infantil y la disminución del número de personas afectadas de sida, malaria y otras grandes enfermedades, serán difíciles de alcanzar. "Millones de personas perderán sus trabajos en el 2009 y es necesario facilitar fondos de forma urgente a las redes de protección social, (a proyectos) de infraestructura y a las pequeñas empresas de países pobres para una recuperación sostenida", afirmó en un comunicado Justin Yifu Lin, economista jefe del BM. Se prevé que el mundo en desarrollo sufra una contracción del 1,6 por ciento este año frente a las tasas medias de crecimiento del 8,1 por ciento en el 2006 y el 2007, según el FMI, que vaticina un crecimiento negativo del 1,3 por ciento a nivel mundial. Además, los flujos de capitales hacia esos países podrían reducirse en 700.000 millones de dólares en 2009 frente a los niveles máximos alcanzados en el 2007.
Organizaciones humanitarias como Oxfam instaron a una actuación inmediata para paliar la tragedia humana que se esconde tras la crisis.
"La ayuda extranjera a los países pobres se sitúa en los 120.000 millones de dólares, una cifra insuficiente, y una gota en el océano comparado con los 8,4 billones que se han movilizado recientemente para ayudar a los bancos en apuros", afirmó Bernice Romero, asesora de Oxfam.
"Los pobres necesitan su propio rescate", agregó la experta de la organización.
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